Mark Zuckerberg, treinta años, multimillonario, inventor de Facebook y ahora propietario de Whatsapp, el gran entretenimiento planetario en el que grabamos nuestras intimidades y nuestros pensamientos banales.
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Martes, 21 de julio 2026

Mark Zuckerberg, treinta años, multimillonario, inventor de Facebook y ahora propietario de Whatsapp, el gran entretenimiento planetario en el que grabamos nuestras intimidades y nuestros pensamientos banales.
Está en Barcelona y ha colapsado los accesos del World Mobile Congress.
Es un paradigma de los tiempos nuevos. Un triunfador de las nuevas tecnologías, un joven que ha puesto a trabajar a un equipo de fieles o esclavos para levantarse como una de las grandes fortunas del planeta.
Ha roto mercados, ha desafiado las grandes multinacionales y ha ofrecido gratuitamente un producto que vale cientos de millones de euros pero que no se sabe si tiene el valor de lo que se ha pagado. ¿Qué puede haber detrás de este gran cambio de costumbres y de comunicarse? El progreso. Es el progreso que todo lo vence, lo allana, lo supera. Es el progreso de la ciencia que no tiene muy en cuenta las humanidades.
En la célebre película de Zuckerberg se veía la frialdad del personaje, su distanciamiento de lo humano, su creencia máxima en las tecnologías con las que influiría decisivamente en el mundo. El fenómeno no es nuevo. Siempre que se han dado pasos de gigante en la ciencia se han producido grandes cambios sociales y anímicos en las sociedades que los han experimentado.
Zuckerberg es la metáfora humana de la nueva realidad. No es mejor ni peor que la que teníamos. Es la que es y hay que aceptarla y utilizarla en toda su extensión. La pregunta, sin embargo, es la de siempre. ¿Para qué?
Me gustaría para que hubiera más justicia, más libertad, más equidad, menos desigualdad, más honestidad y menos corrupción. No estoy nada seguro de que sea así. La tecnología cambia las formas en las que se mueven las personas. Pero el fondo sigue siendo el mismo. Y del fondo, del respeto al otro por ejemplo, nadie habla.
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