Chicago Tribune
Durante la mañana del 11 de septiembre de 2001, mientras las torres del World Trade Center quemaban, una noticia llegó que un avión se había estrellado en un campo de Pennsylvania. Hubo confusión sobre exactamente que había ocurrido en el Vuelo United 93. ¿Estaba dirigido a la Casa Blanca, o el Congreso? ¿De ser así, por qué se estrelló en un campo bien lejos de su objetivo?
De todas las historias del coraje individual el 11 de septiembre- las historias de aquellos que se pararon para salvar a desconocidos en una torre llenada del humo en el World Trade Center, de policías y bomberos firmes ante el peligro, de trabajadores que entraron en el Pentágano quemando para salvar a sus colegas- uno de los más indelebles es el relato extraordinario de lo que pasó en Vuelo 93 ese día.
El viernes, “United 93,” la primera película sobre aquel vuelo, está estreno. La mayor parte de la controversia alrededor de esta película ha centrado en la pregunta: ¿Es ello demasiado pronto? ¿Están listos los estadounidenses para esta película? ¿Están impacientes para subir en aquel avión, aquella carlinga, y volver a vivir los acontecimientos de aquella mañana clara en septiembre cuando el mundo cambió?
Los cineastas creen que sí, y tienen razón.
Los jurados en el proceso de pena de muerte del terrorista admitido Zacarias Moussaoui no tuvieron que comprar un billete del cine y no tuvieron una opción sobre si quisieron volver a vivir aquellos minutos nerviosos a bordo de United 93. En una sala de tribunal federal hace solo unas semanas, la cinta del registrador de voz de carlinga del vuelo condenado fue oída por primera vez en público.
La cinta de 32 minutos empieza con una serie de golpes silenciados de un cuchillo o tal vez de puños humanos, informó el Washington Post. “No, no, no, no, no, no” viene la voz de un miembro del equipo o auxiliar del vuelo sometido. Entonces más tarde: “Por favor, por favor no me haga daño. No quiero morir.” Una voz con acento extranjero grita, “Abajo. Abajo. Abajo,” mientras continua el sonido de los golpes. Entonces, silencio. “Ya está. Vuelva,” dice un secuestrador tranquilamente en árabe. “Todo está bien. Terminé.” Luego, rezos repetidos a Alá son oídos. Y finalmente, la orden terrible “Derríbelo.”
El mente lucha para poner caras a esta grabación, para imaginar la escena terrible a la altura de 35, 000 ft. ¿Qué pensaban los 33 pasajeros cuando el avión de repente se marchó hacia Washington? ¿Cómo extendió la palabra que los aviones habían golpeado ya las torres del World Trade Center? ¿Cómo comprendieron los pasajeros las intenciones de sus secuestradores, y entonces juntaron su coraje entre el caos y confusión para luchar? ¿Cómo se prepararon para levantarse al pasillo hacia la carlinga, posiblemente usando un carro de comida como un ariete en una tentativa desesperada de volver a tomar el avión?
La cinta del registrador de voz de carlinga ofrece pistas: Un pasajero grita “Van a conseguirlos,” mientras platos caen al suelo. “En la carlinga,” grita otro. “¡Si no lo hacemos, moriremos!”
Aquellas son las palabras resueltas dejadas en la cinta para todos los estadounidenses para oír. Ellos deben oír, y deben recordar mientras siguen con sus rutinas cuatro y media años después del 11 de septiembre que aquellos pasajeros estaban en un vuelo rutinario- hasta que no fueran.
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Aquellos que van a “United 93” esperando una epopeya ostentosa del estilo de Hollywood se encontrarán decepcionados. No hay heroísmo al estilo de Harrison Ford ni estrellas del cine ni un rescate valiente por medio de torceduras inverosímiles del argumento. Ni siquiera aprende usted los nombres de los pasajeros que mandan que los auxiliares del vuelo hiervan el agua y junten cubiertos- para el uso como armas- mientras ellos traman un plan de expediente.
Pero ve- y se siente- como el coraje nace de caos y desesperación. Aquellas escenas intensas en la película nos recuerdan de un monumento conmemorativo para el 11 de septiembre que juntó hace unos años. Sandy Dahl, la esposa del piloto del Vuelo 93, dijo “La adversidad no construye el carácter. La adversidad revela el carácter.”
Eso es. Es una experiencia profundamente inquietante mirar esta película- se encuentra a sí mismo esperando que los pasajeros puedan dominar a los secuestradores y salvar sus propias vidas, pero ya sabe usted que el resultado será diferente. Es inquietante mirar esta película con el conocimiento de que el carácter de este país y su coraje será revelado otra vez algún día por al adversidad.
Chicago Tribune
Editorial.Traducción de Michelle Cousland.



















