Ni Jacques Chirac, ni Dominique de Villepin. Nadie en Francia logra frenar las protestas de los estudiantes contra el Contrato de Primer Empleo. El Presidente de la República intentó suavizar ayer los planes iniciales del Primer Ministro, pero ni así parece que haya logrado calmar los ánimos ni detener las movilizaciones.
Las modificaciones del contrato laboral no aplaca la ira de los estudiantes franceses
De está manera, el presidente francés, Jacques Chirac, cumple lo que anunció el viernes pasado: su decisión de promulgar la ley, pese a que la mayoría de los franceses rechaza el CPE, según los sondeos, y a que la protesta en la calle se ha ido recrudeciendo en estos dos meses de movilizaciones.
Pese a la promulgación de la ley, Chirac pidió al Gobierno de Dominique de Villepin que tome todas las disposiciones necesarias para que no se firme ningún contrato sin que antes no se modifiquen los puntos más criticados de ese contrato para menores de 26 años.
Chirac pidió, en concreto, que el periodo de prueba se reduzca de dos a un año y que se explique al contratado las causas del despido. Esa petición equivale, según algunos analistas, a una suspensión de “facto” del CPE, aunque esa palabra no fuese usada por Chirac.
Según el jefe del principal partido de la oposición, el socialista Francois Hollande, nada impide a partir de hoy a un empresario contratar a jóvenes bajo la fórmula del CPE, una vez que está en vigor.
Pero la presidenta de la principal patronal, el Medef, Laurence Parisot, dijo ayer que los empresarios tienen “sentido común” y van a “esperar el nuevo CPE”, cuya aprobación se espera para mediados de este mes.
Los jefes de los grupos parlamentarios de la gobernante UMP en la Asamblea Nacional (cámara de diputados) y en el Senado recibieron ayer el encargo de preparar una proposición de ley para modificar los puntos litigiosos del CPE tras dialogar con los sindicatos.
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