Política

Berlusconi y Prodi tiran de la descalificación en su último debate televisivo para convencer al 23% de indecisos

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y su rival de centroizquierda Romano Prodi han mantenido un duelo televisivo a la búsqueda del voto de los indecisos en las elecciones del 9 de abril, en el que el tema fiscal fue el trasfondo de un tenso cruce de acusaciones.

De cara a las próximas elecciones del 9 de abril
Con tono a menudo áspero y descalificaciones cruzadas, los dos candidatos respondieron a las preguntas de dos periodistas en un debate moderado por el conocido presentador Bruno Vespa, en el último cara a cara de los contrincantes antes de los comicios. Berlusconi vendió un “sueño, una nueva Italia” y prometió ayudas a la familia, que consideró “sagrada”, a los ancianos, a los jóvenes y a los italianos de todas las regiones.

Como respuesta, Prodi puso en duda la capacidad del Gobierno para financiar estas ayudas, y aseguró que un eventual Ejecutivo de centroizquierda obtendría recursos de la lucha contra la evasión fiscal que Berlusconi “ha permitido”. Agregó que la evasión fiscal ha alcanzado los 200.000 millones de euros, y se comprometió a reducirla en al menos un tercio, con lo que, aseguró, “se arreglarían las cuentas públicas de Italia”.

El primer ministro, en este sentido, acusó a la oposición de tener un programa “vago” en el que los únicos números “son los de las páginas”, a lo que el líder de la oposición respondió que “el primer ministro se agarra a los números como un borracho a una farola, no para que le ilumine sino para sostenerse”.

Berlusconi, airado, exigió al moderador que hiciese “su tarea de moderar” a Prodi, del que dijo que “no es creíble” y “su programa tampoco”, antes de decir que “tiene aire de cura bonachón” y de ser “un tonto útil” que “presta la cara a los comunistas”.

Lo justificó con la afirmación de que es un hombre sin partido, elegido como “testaferro” por políticos que no pueden dar la cara por su pasado comunista, y aseguró que en un momento dado “se desharán” de él.

Ambos candidatos abogaron, por otra parte, por la adopción de medidas para favorecer la integración de la mujer en la vida pública italiana, y Berlusconi prometió que en su próximo Gobierno habrá “ocho mujeres ministras, veinte subsecretarias” y, lo que es más destacable, “la vicepresidenta será una mujer”.

Prodi basó su mensaje en la cohesión y coherencia de su coalición y la necesidad de una Italia unida frente a las “divisiones creadas en los últimos cinco años”. Pidió que se trabaje para llevar el país “al nivel que se merece”, lo que se puede hacer sólo “con justicia y armonía social”.

Berlusconi, mirando directamente a la cámara, pidió el voto para el centroderecha “por tres razones”, todas ellas de base económica. Subrayó que abolirá el impuesto sobre la primera vivienda, aseguró que al contrario que la izquierda no impondrá la tasa de donación y sucesión y que mantendrá la tasa de los bonos del Tesoro en la mitad de lo que anuncia la izquierda.

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