Durante un encuentro celebrado con posterioridad, el presidente Bush tomó la responsabilidad de la respuesta tardía pero acusó a los gobiernos “a todos los niveles de no estar al nivel de sus responsabilidades” y por ello pidió “recordar la lección de Katrina” y hacer todos los esfuerzos necesarios para recuperar la zona.
Asumió la responsabilidad política de los retrasos para atender la emergencia
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y la primera Dama, Laura Bush, decidieron celebrar con una ceremonia religiosa celebrada en la catedral católica de San Luis en la ciudad de Nueva Orleans el catástrofe provocada un año atrás por el huracán Katrina a su paso por las costas del Golfo de México.
La familia Bush ha mantenido junto al resto de los asistentes
a la ceremonia religiosa un minuto de silencio que ha coincidido con la hora exacta, las 10.38 de la mañana (hora de Nueva York), en la que los diques que supuestamente debían proteger la ciudad cedieron ante la fuerza de Katrina.
El 80 por ciento de la ciudad de Nueva Orleans quedó sumergida bajo las aguas cuando los diques que separaban el Lago Pontchartrain de Nueva Orleans cedieron a consecuencia del fuerte oleaje. Ciudades como Mobile, Alabama, Waveland o Biloxi fueron prácticamente devastadas por el huracán.
La iglesia a la que acudieron los Bush se encuentra situada en la parte más alta del barrio francés de Nueva Orleans, en la plaza de Jackson Square, y debido a su situación privilegiada resultó milagrosamente intacta de los efectos de Katrina. El párroco que ofició la ceremonia inició la homilía con una promesa de futuro para la reconstrucción de la ciudad.
RESPONSABILIDAD EN LA TRAGEDIA.
Durante un encuentro celebrado con posterioridad, el presidente Bush tomó la responsabilidad de la respuesta tardía pero acusó a los gobiernos “a todos los niveles de no estar al nivel de sus responsabilidades” y por ello pidió “recordar la lección de Katrina” y hacer todos los esfuerzos necesarios para recuperar la zona.
El presidente aludió también a las imágenes de la tragedia y de la muerte y devastación que trajo consigo el huracán, algo “nunca visto en América”. Pero, añadió, eso sólo fue el comienzo de las dificultades a las que se tendría que enfrentar Estados Unidos y que exige la reconstrucción de Louissiana y Mississippi.
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