Política

Los Socialdemócratas austriacos buscan acuerdo con los Populares para la formación de un nuevo gobierno

Tras triunfar en las elecciones legislativas del domingo, los socialdemócratas de Austria se preparan para negociar con los populares derrotados un acuerdo para formar un gobierno de coalición encabezado por su líder, Alfred Gusenbauer.

Las quinielas apuntan a que volverá la histórica coalición de populares y socialdemócratas
El presidente de la República, Heinz Fischer, ha anunciado que, de acuerdo con la usanza, ordenará la formación de un nuevo gobierno al líder del partido más votado, un acto que se espera para el próximo lunes, tras el resultado definitivo de los votos de ayer.
Aún falta el recuento de los sufragios emitidos por correo, que podría traer variaciones, aunque es muy improbable un desbanque del Partido Socialdemócrata (SPOe) del primer lugar, que ostenta con el 35,7 por ciento de los votos, frente al 34,2 por ciento del Partido Popular (OeVP) del canciller federal, Wolfgang Schüssel.

Una vez obtenido el mandato, Gusenbauer afronta el reto de conseguir un ejecutivo que cuente con el apoyo de al menos 92 de los 183 diputados en el Parlamento de Viena, de los cuales 68 son socialdemócratas, 66 del OeVP, 21 de los liberales derechistas FPOe, 20 de “Los Verdes” (ecologistas) y 8 del BZOe (Alianza para el futuro de Austria), de derecha radical.

GRAN COALICION

Con este reparto Gusenbauer sólo tiene una opción: llevar a sus correligionarios a una alianza con sus principales rivales y volver así a la tradicional “gran coalición” que funcionó en este país entre 1986 y 1999, por ejemplo. Es así porque con “Los Verdes”, los ecologistas de izquierda que dice Gusenbauer considerar como posibles socios, no junta la mayoría necesaria en la Cámara, y a las dos restantes agrupaciones, el FPOe y el BZOe, las ha descartado por su orientación derechista y xenófoba.

Si bien la legislación del país no impide un gobierno minoritario, esta opción sería la última ante una población amante del consenso, que apoya mayoritariamente a la gran coalición.

Así, si los “rojos” (socialdemócratas) logran un acuerdo con los “negros (populares) sobre un programa de gobierno para los próximos cuatro años, los austríacos volverían a la situación que tenían antes de las elecciones de 1999, cuando la subida del ultranacionalista Joerg Haider permitió a Schüssel formar un ejecutivo sin el mayoritario Partido Socialista.

La gran coalición había sido pronosticada por todos los institutos demoscópicos en las semanas pasadas, pero con los signos cambiados, es decir, con la continuidad de Schüssel en la jefatura del Gobierno y con los socialdemócratas en segundo lugar, aunque con un margen mínimo. La sorpresa ha sido la dimensión de la debacle de los populares ayer, con la pérdida de un ocho por ciento de los votos y de 13 escaños parlamentarios, que plantea ahora la inesperada cuestión de si aceptarán el segundo puesto en el gobierno. Fuente: Agencias.

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