Una política de diálogo y conciliación es la consigna del inicio de la presidencia de Felipe Calderón en México, tras haber asumido su mandato el viernes en medio de una severa crisis política provocada por el desafio de López Obrador y su persistencia a no aceptar los resultados electorales
Anuncia una política de austeridad y recortes en los salarios de los cargos públicos
El domingo, después de reunirse con las Fuerzas Armadas, Calderón dialogó con los gobernadores del país en un encuentro al que también asistieron los ministros del gabinete, quienes tienen la instrucción de “ponerse a trabajar” en las prioridades del gobierno: seguridad, justicia social y empleo.
Entre los gobernadores que asistieron a un almuerzo con el mandatario, se encontraba Amalia García, titular del Ejecutivo en el estado de Zacatecas (noroeste) y miembro del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), de acuerdo con un comunicado de la presidencia.
Calderón, que el viernes asumió en una accidentada sesión legislativa en la que la oposición de izquierda le espetó a gritos que llega al poder por un presunto fraude electoral, llamó al diálogo a todas las fuerzas políticas, aunque anunció que si este no se da, de cualquier forma desarrollará su gestión.
El primero en responder a esa propuesta fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que en un comunicado firmado por Mariano Palacios, presidente de la formación, instó a Calderón a crear “de inmediato” un nuevo pacto nacional que reformule “la relación entre los tres poderes y reestablecer el diálogo político que coadyuve a la gobernabilidad democrática del país”.
De su lado, el PRD reiteró que sólo dialogará con los legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) y que impulsará reformas constitucionales en beneficio de los más pobres del país, según dijo el senador del PRD, Carlos Navarrete.
Para conciliar sus diferencias con la izquierda, Calderón, de 44 años, pretende implementar políticas de empleo y apoyo a las micro y pequeñas empresas, a fin de combatir la pobreza.
Otra medida que es interpretada como un guiño a la oposición es el anuncio de que disminuirá su salario como presidente, una promesa de la campaña del aspirante de la izquierda Andrés Manuel López Obrador, quien perdió los comicios ante Calderón por la exigua diferencia de 0,56% de los votos.
La austeridad en el gobierno busca demostrar que “los recursos públicos” se utilizan con “prudencia”, por lo que las remuneraciones de otros altos funcionarios de la administración también serán reducidas.
Lo anterior no incluye al Ejército, cuyos miembros podrían ver incrementados sus ingresos si la medida es aprobada en el legislativo, dijo el sábado el mandatario mexicano.
Conciente de que el país sufre una crisis política y de gobernabilidad, a la que se añaden graves problemas de seguridad pública, Calderón también quiere fortalecer las relaciones entre el Ejecutivo federal y los mandatarios de los 31 estados del país.
En ese tenor, de entrada propuso crear a nivel nacional un sistema de información criminalística que mejore y haga eficiente la procuración y administración de justicia.
Además de sus encuentros con el Ejército y los gobernadores, el presidente de México designó el sábado a los titulares de las principales empresas del Estado, entre ellas la firma Petróleos Mexicanos (Pemex) que quedará a cargo del economista Jesús Reyes Heroles, informó la presidencia.
Reyes Heroles, hijo de un destacado ideólogo del ex gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México durante 71 años, fue ministro de Energía en la administración del presidente Ernesto Zedillo (1994-2000).
En la Comisión Federal de Electricidad, el mandatario mexicano ratificó a Alfredo Elías Ayub, quien ya venía desempeñándose en ese puesto durante el gobierno del presidente conservador Vicente Fox, cuya administración concluyó el pasado jueves.
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