La materialización de la estrategia de luchar y presionar en las calles, que es una de las acciones constitutivas del masismo, sustituye a las entrabadas negociaciones sobre temas de capital importancia, como el de los dos tercios para la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado (CPE).
Marco Zelaya
La disputa entre el Gobierno y la “media luna” ya no cabe en una mesa de negociación. O en el delimitado y pulcro ámbito de una oficina, ya sea del Palacio Quemado o del Congreso, por lo cual ahora se desarrolla en plena vía pública.
Es curioso, pero ya lo había anunciado un dirigente medio del oficialismo: que se derrotaría a los partidos de derecha, representantes de la oligarquía y de los terratenientes, en un escenario en el cual el MAS se siente muy cómodo, es decir, en la calle. Pero la reacción no fue menos fuerte, puesto que los comités cívicos de la “media luna” tienen el instrumento del paro regional, que los pone de igual a igual con las masas movilizadas por el Poder Ejecutivo; de tal modo que los cívicos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando también están en la calle, en demanda, fundamentalmente, del respeto a los dos tercios que prescribe la Ley Especial de Convocatoria al Referéndum de las Autonomías y de la Asamblea Constituyente, para la aprobación de cada uno de los artículos del nuevo texto constitucional.
La materialización de la estrategia de luchar y presionar en las calles, que es una de las acciones constitutivas del masismo, sustituye a las entrabadas negociaciones sobre temas de capital importancia, como el de los dos tercios para la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado (CPE), la censura de los prefectos o la misma modificación de la Ley INRA. O, mejor, adviene ante el hastío de un ir y venir interminable, con las mismas y monótonas respuestas, que no satisfacen a los dos frentes.
Precisamente la nueva ley agraria, en palabras del Presidente, comenzó a tomar un perfil definitivo en cuanto se organizó una masiva marcha indígena desde el oriente, que se complementó con otras cinco del occidente; en la concentración del martes 28, en la plaza San Francisco, Morales incluso habló de la posibilidad de promulgar un decreto supremo para cambiar la Ley INRA, para que los esforzados marchistas no se fueran con las manos vacías. No hubo la necesidad de transitar por un camino calificado, de antemano, de “autoritario” por la oposición, porque se apeló a una de las estratagemas a las que nos tenían acostumbrados los partidos tradicionales, a los cuales el MAS critica cada que puede.
El resultado es que, en estos difíciles momentos, hay dos “ejércitos” movilizados en las calles. No es una buena señal para la democracia.
En una sociedad pretoriana
El constituyente y analista político Jorge Lazarte ve con preocupación la nueva estrategia que aplica el Gobierno para adjudicarse este nuevo episodio del ya conocido “empate catastrófico”.
Se trata, dice, de una serie de movimientos tácticos que el Palacio Quemado despliega en distintos escenarios y que funcionó en el Senado, cuando se deslizaron, como por un embudo, las modificaciones a la Ley INRA, los 44 contratos petroleros, un acuerdo entre Bolivia y Venezuela -el del célebre “manejo de crisis”-, una modificación de la Ley Financial y hasta un empréstito para paliar los efectos de “El Niño”.
Lo de distintos escenarios, en realidad, quiere decir afuera y adentro, en las mesas de negociación, en condiciones formales, y bajo el sol, en las calles, en las que no todos los factores son susceptibles de estar controlados.
Pero el Gobierno no inventó las movilizaciones. El gerente del Comité Pro Intereses de Santa Cruz, Daniel Castro, dice también que están cansados de asistir a reuniones con el Poder Ejecutivo en las que no se arriba a ningún acuerdo, por lo cual también apelan al paro que se escenifica en las calles, como el del 1 de diciembre.
Lazarte cree que la estrategia oficialista, al haber cosechado ya una victoria, será replicada en la Asamblea Constituyente, pues ya han llegado a Sucre legiones de marchistas que presionarán hasta que salga un texto a su medida.
A propósito de legionarios, según este constituyente, que también es sociólogo, en la actualidad vivimos en medio de una sociedad pretoriana, porque, en uno de los extremos, están los cívicos de la “media luna” defendiendo los dos tercios y, en el otro, los movimientos sociales, bajo la forma de organizaciones corporativas y vecinales, tratando de imponer sus demandas.
Ha desaparecido, en el escenario político, una estructura de mediación -el MAS aparece y desaparece-, lo cual es muy peligroso para Lazarte, porque el resultado de esa ausencia será un enfrentamiento.
Ante ese vacío, también es probable que las clases medias urbanas se sumen a uno de los dos movimientos antagónicos.
Un núcleo radical
La convocatoria a un movimiento de carácter pretoriano, asegura Lazarte, responde a la ideología de un grupo que conforma el Gobierno y que apuesta al enfrentamiento. “Algunos ya los han calificado como los ´talibanes` del MAS”, afirma. Se trata de un núcleo duro, radical, que se caracteriza por ir contra la ley y que no se detendrá hasta cumplir sus objetivos.
La posición de los cívicos cruceños con respecto al paro y a futuras movilizaciones que se puedan llevar a cabo en defensa de los dos tercios para la Constituyente y la autonomía también es radical.
En la “media luna”, todas las demandas no son tan importantes como lograr que el Gobierno retroceda en el artículo 71 del Reglamento de Debates, que consagra la mayoría absoluta para la aprobación de la nueva CPE.
Castro cree que el Gobierno no tiene por qué quejarse si en las cuatro regiones que votaron por la autonomía se realiza un paro, porque el Chapare estuvo bloqueado por 30 días, cuando el MAS cortaba las vías carreteras con el consiguiente perjucio para el país. “Ahora ha enviado a los marchistas indígenas a Sucre para que presionen a los constituyentes”, dice.
Confirma que se ha esfumado la mediación política cuando afirma que, desde Santa Cruz, se ve una oposición debilitada después de la movida que dio lugar a la aprobación de la nueva ley agraria.
Lazarte agrega que el MAS, con su estrategia de estar afuera y adentro, logró que la oposición, que trataba de articularse en un escenario desfavorable, se desorientara por completo y que incluso congresales opositores consideren ahora al partido de Gobierno como una buena opción para la praxis política.
Hacia una “cumbre”
No obstante, la pelea en las calles es desgastante.
Grupos de políticos, de cívicos, de intelectuales y de ciudadanos realizan una huelga de hambre en la cual ya se han registrado numerosas bajas. El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Germán Antelo, ha manifestado a un canal televisivo su preocupación por la salud de los ayunadores, especialmente de las mujeres que luchan por los dos tercios y la autonomía.
Debido a esas presiones, se buscaría nuevamente el escenario de la negociación. Castro ha informado que los cívicos cruceños han remitido una carta al Gobierno en la cual solicitan una “cumbre política” que resuelva el delicado asunto de los dos tercios.
Los cívicos han pedido que en esa cita, que de ser aceptada por el Poder Ejecutivo deberá realizarse este domingo 3 de diciembre, esté presente el Presidente, el Vicepresidente, la Presidenta de la Asamblea Constituyente y toda su directiva.
Dicen que no confían en el Gobierno y que han exigido la presencia del Primer Mandatario y de otras importantes autoridades porque quieren una solución mediante el diálogo que “posibilite terminar con el torbellino, con la turbulencia que en estos momentos vive el país”.
Esta posición coincide con la del presidente del Comité Cívico de Tarija, Francisco Navajas, quien ingresó hace seis días a la huelga de hambre que llevan a cabo miembros de la juventudes de esa institución. En Tarija, también se ha expresado que la resolución del asunto de los dos tercios es más importante, en este momento, que cualquier demanda específica de la región, incluso de los proyectos de desarrollo regional y de industrialización del gas en la provincia Gran Chaco.
“Estamos dispuestos al diálogo, pero quiero recordarle al Gobierno que defenderemos la autonomía”, afirma el dirigente sureño.
Es diametralmente opuesta la posición del presidente del Comité Cívico de La Paz, Jorge Ríos, quien después de participar en una reunión nacional en Cochabamba, en la cual se resolvió realizar un paro, ahora ha asegurado que las actividades en la sede de gobierno serán normales.
“Respetamos el paro cívico, pero lo lamentamos porque consideramos que las puertas del diálogo están abiertas y esperemos que los sectores más radicales acepten dialogar sin condiciones. El Gobierno tiene toda la voluntad y una vez que nos definan el mecanismo para llevar adelante ese diálogo, estamos dispuestos a movilizarnos donde nos digan para buscar resolver en paz y en tranquilidad el conjunto de temas que está importando al país”, ha declarado el Vicepresidente, según ABI.
Ve que en la movilización cívica de mañana se esconde un argumento político, pues en realidad se busca el fracaso de la Constituyente.
De acuerdo con el Vicepresidente, bien se pudo dialogar antes del paro, para evitar que la salud de los huelguistas se deteriore más.
Por tanto, una de las posibles salidas a la actual crisis es la “cumbre”, aunque los únicos que no son políticos son precisamente los cívicos.
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Fuente: Semanario Pulso (Bolivia)
(Artículo abreviado por Diario Exterior)