Moscú intensificó la vigilancia en el transporte público y centrales de energía, debido a las advertencias que recibió el Kremlin de parte de gobiernos extranjeros sobre una alta probabilidad de ataques terroristas en su territorio.
Cientos de policías en Moscú custodian todos los accesos a los subterráneos
El gobierno ruso intensificó hoy la vigilancia de sus fuerzas de seguridad en el transporte público y centrales de energía en el marco de la “alerta máxima” anunciada para conjurar posibles ataques terroristas que fueron advertidos por “socios extranjeros”, informó la prensa de Rusia.
Las estaciones de la extensa red de subterráneos de Moscú aparecieron “blindadas” hoy por policías con perros que custodiaban todos los accesos y pasillos bajo la tierra, informó la agencia alemana DPA. La posibilidad atentados fue anunciada por el director de los servicios secretos (FSB), Nikolai Patrushev, quien afirmó que Rusia recibió “información, que actualmente está siendo verificada, sobre la posibilidad de un ataque terrorista en el transporte público de tierra o en el subte”.
“Pedimos a todos los ciudadanos que estén alerta”, dijo Patrushev, quien también dirige el comité antiterrorista ruso. No obstante, el secretario de ese comité, Nikolai Sintsov, indicó que, tras la puesta en marcha de las medidas de seguridad, el riesgo se “redujo ahora al mínimo”, y que “por ahora no se hallaron confirmaciones” a los datos recibidos sobre los eventuales atentados, consiganó lagencia italiana ANSA..
Por su parte, el vicepresidente de la Cámara baja del Parlamento y miembro de la comisión antiterrorismo, Vladimir Katrenko, pidió a la población estar alerta pero sin dejarse ganar por el pánico.
Con el anuncio de la alerta, el gobierno dispuso un operativo de vigilancia policial riguroso en la red de subte, estaciones ferroviarias, tranvías, colectivos y aeropuertos de Moscú.
La orden de control abarca también a otras ocho grandes ciudades rusas que cuentan con servicio de subte y a las centrales energéticas del coloso eléctrico RAO UES.
Además el FSB desconectó la red de teléfonos móviles en el subte de Moscú para impedir la comunicación entre potenciales atacantes.
Moscú sufrió en los últimos años sangrientos ataques de grupos armados chechenos, como la toma de un teatro que casuós la muerte de 129 rehenes en 2002 y un atentado con bomba en el subte en febrero de 2004 en el que murieron 40 personas.
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