“En realidad siempre toco para mí. Si estoy pendiente de si le gusta o no al público como toco, las cosas no salen”, dijo en respuesta a la pregunta de si había tocado de una manera especial por actuar en la ciudad de los rascacielos.
´Con la edad se pierde en técnica, en virtuosismo, pero se gana en expresividad, en buen gusto´
Paco de Lucía fue aclamado en el Carnegie Hall de Nueva York, donde ofreció un concierto que entusiasmó a las dos mil personas que llenaron ese templo de la música.
El guitarrista ofreció una actuación de dos horas de duración en la que hizo un repaso de algunas de sus composiciones más conocidas y que concluyó con una interpretación de “Entre dos aguas” que puso al público en pie.
Acompañado de los cuatro instrumentistas y las dos bailaoras de su grupo, Paco de Lucía tuvo que regresar al escenario una vez concluido el concierto para un “bis” ante un público enfervorecido que se resistía a abandonar sus butacas.
“Tengo los dedos como porras, me duelen mucho. Al principio me ha costado acostumbrarme a la sonoridad clásica de la sala pero luego todo a ido bien”, dijo el artista a la prensa al finalizar la actuación.
Paco de Lucía recordó que la primera vez que tocó en Nueva York “tenía dieciséis o diecisiete años”, y que desde entonces “he actuado aquí unas seis o siete veces, ya no recuerdo el número exacto”.
“En realidad siempre toco para mí. Si estoy pendiente de si le gusta o no al público como toco, las cosas no salen”, dijo en respuesta a la pregunta de si había tocado de una manera especial por actuar en la ciudad de los rascacielos.
“Con la edad se pierde en técnica, en virtuosismo, pero se gana en expresividad, en buen gusto”, comentó sobre los cambios que ha registrado su música desde la primera vez que actuó en Nueva York.
“Ya no pretendo ser más famoso. Lo único que pretendo es dar a conocer la cultura de mi gente”, apostilló.
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