Política

La corrupción salpica a Néstor Kirchner

Kirchner hace lo contrario de lo que se espera de un ex Presidente: agudiza las divisiones y acentúa los rasgos menos prometedores de la política argentina. Como si todavía viviera con un resabio de poder que no le permite descansar en paz.

Editorial
Pues pasó lo que tenía que pasar. La oposición ha recurrido a la Justicia para que investigue al ex Presidente argentino Néstor Kirchner por presunta asociación ilícita que, en otras palabras, significa haber formado parte de una trama para delinquir.

Decimos que esto era previsible por el tipo de actividades a las que va vinculada la denuncia, y por la inusual arrogancia con la que el ex Presidente ha manejado sus asuntos. Como pensando que “todo lo que hace el Presidente es legal”. Pues esta misma arrogancia le traerá problemas con la justicia y profundizará el desprestigio que viene sufriendo el kirchnerismo en los últimos tiempos.

Hablamos aquí del tipo de delitos al que se le vincula. Pues ni más ni menos que actividades vinculadas al juego, a la malversación de fondos destinados a obras públicas, y al manejo fraudulento del dinero proveniente de Venezuela. Ni más ni menos. Y en esta trama de presuntos desvíos entra su ministro de Planificación, Julio De Vido.

Desde una óptica política, el kirchnerismo encarna el prototipo de gestión del peronismo. Una gestión dominada por los arreglos clientelares y la fanática devoción por concentrar poder. Lo que Maurice Duverger describió exactamente como “la lucha desenfrenada del individuo por conquistarlo todo”. Pues en Argentina así lo hizo Perón, así lo hizo Menem, y Kirchner no es la excepción.

La noticia dice que la causa fue planteada por Elisa Carrió, titular de la Coalición Cívica que quedó segunda en las elecciones nacionales de 2007, basándose en investigaciones realizadas por legisladores de su propia formación. La investigación intentará probar si existieron irregularidades en la contratación de obras públicas, en la administración de concesiones al juego de azar y en las relaciones con Venezuela, entre otras.

Diario Exterior ha seguido la deriva del ex Presidente tras dejar el poder. Ha seguido sus maniobras “a la sombra” de Cristina y su cuestionable rol como ex mandatario de un país con una democracia relativamente joven.

Kirchner hace lo contrario de lo que se espera de un ex Presidente: agudiza las divisiones y acentúa los rasgos menos prometedores de la política argentina. Como si todavía viviera con un resabio de poder que no le permite calmar su ambición. Pues por el momento tendrá que justificar su proceder en la Justicia.

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