Desde finales de 1999 no había en la UE una balanza comercial positiva. El aumento de las exportaciones y los ingresos del turismo han favorecido este resultado, que también implica una caída en las importaciones. Aunque Reino Unido y Alemania son los países con mayor saldo comercial de la UE, el buen dato de las exportaciones de España e Italia ha impulsado el superávit europeo.
Un semestre con superávit en la Unión Europea en sus intercambios comerciales y de capital con el resto del mundo por primera vez desde finales de 1999. El impulso de las exportaciones y los ingresos del turismo favorecieron un resultado también influido por la caída de las importaciones, que guarda relación con la debilidad del consumo y de la inversión dentro de la región, según informa el diario El País.
Italia y España, dos países que lastraban la salida de la recesión de la zona euro en el último trimestre, han contribuido al salto de la Unión Europea (UE) del déficit comercial al superávit entre enero y junio de este año. Aunque Reino Unido y Alemania son los países con mayor saldo comercial de la UE, el buen dato de las exportaciones de España e Italia ha impulsado el superávit europeo.
“España ha contribuido en su medida a mejorar el balance con el exterior de la Unión Europea. Nuestra posición con el exterior ha progresado muchísimo. Fuimos el país de la UE que más redujo su déficit comercial, cuando hace cuatro o cinco ejercicios este estaba por encima del 10% del PIB”, ha afirmado Eduardo García Cuenca, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Granada, en declaraciones a “El País”.
Los resultados han sido interpretados por algunos observadores como una señal relevante de mejora de la economía y, particularmente, de la competitividad exterior. Por el lado positivo, reflejan la capacidad de las empresas para colocar sus productos en otros países y la favorable marcha del turismo. Por el lado negativo, la caída de las importaciones certifica la falta de vigor de la demanda interna, si bien ese descenso pierde fuerza. El balance positivo ha resultado favorecido asimismo por la fortaleza del euro, que contiene el coste de la factura del petróleo, más baja además por el bajo tono de la actividad.
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