Sería difícil creer que se pudiera inventar una canción de campaña de Barack Obama más vacía de contenido que el discurso de campaña de Barack Obama, pero el señor Wonder al parecer lo ha logrado.
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Jueves, 29 de octubre 2026

Sería difícil creer que se pudiera inventar una canción de campaña de Barack Obama más vacía de contenido que el discurso de campaña de Barack Obama, pero el señor Wonder al parecer lo ha logrado.
Mark Steyn
La cosa para los conservadores está cobrando el aspecto de un pobre ejercicio de deshojar la margarita: McCain. Clinton. Obama. Ella no nos quiere; él no nos quiere; ella no nos quiere… Él nos quiere hacer flotar en una gran nube unificadora bipartidista de “esperanza” y “cambio” para poder implementar las políticas progres de siempre altamente partidistas al pie de la letra a pies juntillas.
¿Cómo acabó esto así? Me encontraba en la radio con Laura Ingraham hace una hora o así antes de presentar la comparecencia de renuncia de Mitt Romney en CPAC, y puso la canción de Stevie Wonder para la campaña de Barack Obama, cuya letra dice así:
Ba-rack O-Ba-mA
Ba-a-rack O-Ba-a-ma
Ba-ra-ack Obama-a…
(Repetir hasta la coronación).
Sería difícil creer que se pudiera inventar una canción de campaña de Barack Obama más vacía de contenido que el discurso de campaña de Barack Obama, pero el señor Wonder al parecer lo ha logrado. De manera que Laura y yo nos reímos de la letra de dos palabras de Stevie y pasamos a discutir de McCain y Romney y las políticas sobre esto y lo otro, momento en el cual observé que, si lo piensas bien, esa canción de Stevie Wonder en realidad es una manera bastante útil de ver las campañas. Cuando un tipo empieza a presentarse a presidente, unos cuantos de nosotros tendemos a escuchar la letra — lo que dije acerca de la guerra, el aborto, los impuestos. Pero mucha más gente responde a la música — cómo lo está diciendo.
Ese fue parte del problema de la campaña de Mitt: cuando la letra de la música salió de la máquina de fax de la oficina de prensa de Romney, parecía genial. Buenas políticas sobre economía, seguridad nacional, asuntos sociales — cada uno de los tres pilares de la coalición Republicana. Pero, cuando Mitt puso la letra sobre el atril y empezó a cantar, no era en absoluto lo que el electorado general Republicano quería escuchar. El gobernador es un hombre inteligente, con talento y éxito, pero tiene un aspecto impecable y dice “¡joder!” con bastante frecuencia. Encontré eso adorablemente torpe. Cuando alguien planteó la vieja cuestión de la poligamia a propósito de los mormones, Mitt podría haber señalado deshonrosamente que, en contraste con ciertos alcaldes de Nueva York y senadores por Arizona, él es el único candidato que todavía está casado con su primera mujer, pero en su lugar simplemente cogió de la mano a la señora R y dijo “Joder, odio la poligamia”. No sé si querría o no estar casado con alguien que dice “¡joder!” con tanta frecuencia, pero ese es Mitt: no es un polígamo, sino un joder-ígamo.
Una porción sustancial del electorado Republicano de las primarias no encontró esto adorablemente torpe. Cuando Mitt se levantó y se puso a trinar, no les gustó su música. Querían algo más equilibrado y más crudo y más duro, y allí estaba John McCain. A riesgo de estirar mi analogía musical mucho más allá de sus 32 barras de partitura, debería notarse que el momento decisivo McCain llegó en otoño, cuando respondió al apoyo de Hillary Clinton a la financiación pública a un museo de Woodstock. Si usted tiene menos de 70 años y no tiene idea de lo que es “Woodstock” o de porqué necesita su propio museo, pregunte a su viejo. Pero McCain empezó a decir que ciertamente la señora Clinton estaba en lo cierto y que era un “importante evento cultural y farmacológico”. Lo cual es un discurso inteligente. Y McCain no había terminado aún: “yo no estaba allí”, dijo. “En aquel momento tenía las manos atadas”.
Y la muchedumbre rugió de aprobación. No es simplemente una broma, aunque es una bastante buena. No es simplemente una manera de recordar a los colegas que soportarte torturas y que puedes contarlo con fresca despreocupación propia de 007. Sino que también dice a los electores Republicanos que, cuando la Senadora Clinton presenta alguna chorrada disfrazada vacía de contenido de cara a la generación de los 60, usted reconoce una piñata en cuanto la ve y va a reventarla.
Y esa es la música que un montón de votantes Republicanos quiere escuchar. Para un cierto porcentaje de votantes, McCain es musicalmente conservador, y eso se impone al hecho de que un montón de sus políticas son profundamente anticonservadoras. Ganó en New Hampshire porque si le vistes de franela, sería una pasable personificación del rudo, irritable y huraño habitante del estado versión Washington. El hecho de que, en la financiación de campaña, la inmigración ilegal, las farmacéuticas o el calentamiento global, la rebeldía del célebre “rebelde” (¿Rebeldicidad? ¿Rebeldectomía?) siempre se reduce a algo indistinguible de la postura Demócrata es secundario. Como es el caso, en lo del museo de Woodstock, tiene toda la razón: si el desgastado rock de la generación de los 60 ya no se sostiene y necesita de subsidios públicos, entonces el capitalismo está muerto y haríamos bien en sovietizar el estado. En cierto sentido es el perfecto corolario del idealismo hippie geriátrico: tenemos que volver al descampado, pero a costa del contribuyente. Una presidencia McCain ofrecería muchos momentos así. Pero, en el ínterin, estaría “dialogando con el otro lado del hemiciclo” para implementar esencialmente la legislación Demócrata en materia de cambio climático, la amnistía a la inmigración ilegal y casi todo lo demás.
Charles Krauthammer llama a McCain “el sheriff apóstata” [http://www.libertaddigital.com/index.php?action=desaopi&cpn=41946], lo cual es un término adecuado. Sugiere que, para muchos votantes Republicanos, “la seguridad nacional se impone a la herejía social”. Yo no estoy seguro de eso. Éstas no están cobrando la forma de unas elecciones sobre la guerra y, si lo fueran, McCain sería objeto de un escrutinio más detenido. ¿Cuál es su gran idea sobre el islam radical? Sabemos, porque hoy sólo le falta reclamar la autoría única de ello, que está a favor del incremento y que estaba incrementando cuando incrementar no era cool, especialmente entre los Senadores Republicanos de voluntad endeble. Pero, como señala Mark Levin, el incremento es una táctica, no una estrategia a largo plazo.
De manera que, si los Republicanos recurrieron a McCain por ser “el sheriff de la seguridad nacional”, yo creo que la parte sheriff es la que les gusta más que lo de la seguridad nacional. Es fácil verle recorriendo una polvorienta calle con el tiro caído y las manos preparadas para sacar el revólver. En realidad, ahora que sí intento imaginarlo, no parece tanto el sheriff como Yosemite Sam, y normalmente eso no funciona bien. Aún así, los Republicanos parecen haber decidido que McCain encaja en su manera de pensar. George W. Bush, recordará usted, era criticado por europeos y Demócratas como un arrogante pistolero de Texas, pero los Republicanos nunca podrían encajar una caricatura de Bush con el tipo que murmuraba todo el despropósito de la religión de la paz mientras paseaba de la mano con el rey Abdalá y anunciaba homoeróticamente que había mirado a los ojos a Putin y había captado su alma. Es difícil imaginar a McCain ofreciendo expresiones efusivas similares, pero al mismo tiempo, en cuanto a que tiene algo que se podría interpretar como filosofía política elemental, se encuentra en la misma dirección “compasiva” que gran parte de la era Bush.
Mientras tanto, en estas primarias, mientras el escenario se ha decantado del bando Republicano, el vacío entre “los entusiasmos” Republicano y Demócrata se ha expandido. John McCain es presuntamente el hombre que incorporará a “los moderados” y “los independientes”, y hasta “los Demócratas anti-Hillary” a la gran tienda. Mire las cifras de resultados del Súper Martes de la Muerte. Un motivo de que la tienda parezca grande es que se está quedando vacía.
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