La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha acusado a los 34 países miembros de la OEA de falta de compromiso político y financiero con el sistema, por el incumplimiento generalizado de sus resoluciones.
Los Estados no se implican, advierten
En rueda de prensa, el presidente de la citada Comisión , Paolo Carozza, calificó de “totalmente inadecuadas” las condiciones financieras del ente autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA) para cumplir su mandato.
Además, advirtió de serias consecuencias para la salud y supervivencia del sistema regional de derechos humanos. La CIDH dispone de solamente el 4 por ciento del presupuesto general de la OEA, lo que supuso, en el año 2007, una dotación de 3,8 millones de dólares.
“Uno de los problemas más grandes que tenemos no es ni siquiera la falta de dinero, sino que más de la mitad del presupuesto provenga de contribuciones especiales que no dan estabilidad y que muchas veces están condicionadas a proyectos”, explicó Carozza.
Falta de control sobre los fondos
El presidente de la Comisión resaltó que los problemas presupuestarios provocan que la CIDH no tenga “control” sobre los fondos ni sobre su agenda y ponen en peligro las audiencias y los salarios de la mitad del personal.
Por otro lado, la falta de compromiso político se refleja en el incumplimiento por parte de algunos Estados de las recomendaciones de la CIDH, aseveró. Carozza atribuyó este problema a un “fallo estructural” del organismo, dado que no existe un mecanismo político de supervisión.
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