La sección de Naciones Unidas que identifica y atiende la situación de los niños armados en el mundo determina que Afganistán es el país donde los menores corren el mayor riesgo, y se exponen a la muerte o la mutilación. Los casi catorce millones de niños menores de 18 años afganos son los principales objetivos de las milicias y de enfrentamientos armados
Los talibanes les usan como terroristas suicidas
Radikha Coomaraswamy, representante especial de la Secretaría General de la ONU para la Infancia y los Conflictos Armados, explicó durante una visita a Kabul realizada esta semana que “hace falta mucho tiempo para conseguir que un niño afgano sonría”, inmerso como está en un conflicto que cada año se cobra cada vez más vidas de niños.
La representante indicó que el número de niños “explotados” por fuerzas antigubernamentales había aumentado durante los últimos meses.
Además, Coomaraswamy denunció que los menores suelen ser empleados como “terroristas suicidas” por las milicias talibán, en lo que describió como “una situación terrible”. “Instamos a todos los partidos enfrentados, en especial a las fuerzas opuestas al Gobierno de Kabul, que adopten las medidas necesarias para evitar que se empleen niños en esta clase de conflictos”, declaró Coomaraswamy.
Según los datos que maneja la ONU, los niños son además detenidos por todas las partes en conflicto, pero nadie sabe exactamente cuántos niños se encuentran en centros de detención, incluidos aquellos bajo la dirección de fuerzas estadounidenses o el propio Gobierno afgano.
UNICEF también declaró que los niños que son testigos de la violencia corren aún más peligro que los que se encuentran involucrados directamente en ella. Minas, atentados suicidas o bombas en la carretera son sus principales enemigos.
“Los niños son blancos fáciles, especialmente vulnerables a dos técnicas insurgentes empleadas primero en Irak y luego en Afganistán: atentados suicidas y el uso de artefactos explosivos improvisados: las bombas en la carretera”, declaraba el Informe de Alerta Infantil 2007 de la UNICEF.
El país tiene la segunda tasa de mortalidad infantil más alta del mundo por detrás de la de Sierra Leona, con 165 muertes por cada 1.000 habitantes, según cifras recogidas por el fondo internacional.
Continúan los combates en el país
Al menos 22 civiles han muerto en una ofensiva aérea lanzada por las tropas de la coalición estadounidense en la provincia de Nuristán, en el este afgano.
El bombardeo se ha producido después de que un grupo de insurgentes talibanes atacara, durante la madrugada anterior, la base militar de la coalición internacional en Wanwegal.
Tras el ataque, las tropas pidieron a los vecinos del lugar que desalojaran la zona para repeler a los insurgentes, e iniciaron un bombardeo cuando los civiles todavía estaban abandonando sus hogares.
Uno de los portavoces de la coalición, Christopher Peavy, ha confirmado la ofensiva, aunque ha asegurado que los bombardeos no han alcanzado a los civiles sino a los insurgentes.
En lo que va de año, más de 1.600 personas han muerto a causa de la violencia en Afganistán.
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