Productores agropecuarios argentinos iniciaron una huelga por cuatro días contra la política del presidente Néstor Kirchner a quien culpan por diezmar su rentabilidad mediante el recorte de exportaciones de carne vacuna para provocar una caída de los precios internos
Lo culpan por diezmar su rentabilidad mediante el recorte de exportaciones de carne
Unos 100.000 productores medianos y pequeños nucleados en Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) resolvieron paralizar hasta el martes próximo toda compra-venta de ganado, cereales e insumos en un desafío a la política de control de precios del gobierno preocupado por mantener en caja la inflación.
Los productores se quejan porque afirman que el cierre de exportaciones de carne vacuna impuesto en marzo pasado recortó un 30% el precio del ganado en pie, pero que esa rebaja quedó reducida a un 5% en el precio que paga el consumidor.
“El daño ha sido demasiado grande, si nosotros vamos a ser un elemento social para que un grupo de intermediarios se llene de dinero, que nos subsidien”, dijo este sábado Analía Quiroga, vicepresidente de CARBAP, una de las entidades rurales que integran CRA.
Quiroga fue la dirigente que acusó al presidente Kirchner de “no tener materia gris” cuando en marzo dispuso el cierre de exportaciones de carne vacuna en medio de una fuerte demanda externa y luego de dos años en los que desde el gobierno se venía apoyando la promoción internacional para la apertura de nuevos mercados.
El gobierno permite desde mayo la exportación de la cotizada cuota Hilton -cortes de alta calidad que se venden a Europa-, el embarque de carne de novillos y de vacas para elaborar conservas.
Pese a ello persiste un sistema de cupos que impone un techo de exportaciones equivalente al 40% de lo exportado entre junio y septiembre de 2005, año en que se exportó carne por 1.500 millones de dólares.
El Mercado de Hacienda de Liniers, principal referente de precios de ganado, quedó el viernes abarrotado de animales ante un inédito retiro de compradores que los productores atribuyeron a “presiones” del gobierno para paliar la merma de envíos por la huelga.
La situación dejó a 12.500 cabezas de ganado en los corrales que deberán pasar allí el fin de semana, lo que pone en aprietos al Mercado en el límite de su capacidad de guarda con el consiguiente riesgo sanitario.
Pero los ganaderos no son los únicos descontentos.
Los productores de lácteos venían tachando en el almanaque los días que restaban para que concluyan a fin de mes los impuestos sobre las exportaciones que rigen desde julio de 2005, pero el gobierno decidió esta semana extenderlos por otros 60 días.
La medida, que prolonga una retención del 15% sobre las exportaciones de leche en polvo y de 10% para los quesos, fue interpretada como “una represalia” por la huelga.
Los productores de trigo también presionan al gobierno para que flexibilice el cupo impuesto a las exportaciones del cereal en momentos de una fuerte demanda internacional y cuando ya se alcanzó en junio el máximo habilitado para todo 2006.
El precio de la carne vacuna, la leche y el pan, son clave en la denominada canasta básica de alimentos que sirve para medir la variación inflacionaria.
La protesta rural es en reclamo de una política integral que ayude a aumentar la producción, pero también el corolario del malestar que causaron un cúmulo de medidas que el sector considera equivocadas.
Por eso el anuncio del lanzamiento este lunes de un Plan Ganadero Nacional, no alcanzó para frenar la protesta.
A la huelga no adhiere la Sociedad Rural Argentina -grandes hacendados- que abrió el jueves pasado su tradicional feria ganadera en Buenos Aires, la más grande del país.
Su titular, Luciano Miguens, advirtió al gobierno que el campo “está en dificultades” y dio “libertad de acción” a los asociados que quieran plegarse a la protesta. Fuente:Sonia Avalos, AFP.
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