Política

Argentina paralizada por actos, marchas, paros y un Senado temeroso

A pocas horas de realizarse la última votación en el Parlamento, que determinará la aprobación o negativa del proyecto de retenciones móviles diseñado por la gestión Kirchner y que ha sumergido al país en una crisis político, económica e institucional que no se había visto en décadas, el país y la mayor parte de los argentinos se encuentran paralizados a la espera de los resultados.

Conflicto que no cesa
A más de cuatro meses de un conflicto tanto ilógico como dramático, la sociedad argentina se encuentra envuelta en una parálisis tal, que no sólo perjudica las arcas públicas y privadas, sino el ánimo de todos los ciudadanos.

No falta nada. Doce son las carpas instaladas frente al Parlamento para ejercer presión en los Senadores que este miércoles darán lugar a la última sesión que determinará si las retenciones impuestas por el gobierno de Cristina de Kirchner (44% móvil a la producción del sector rural) serán o no Ley.

Desde el pasado jueves, centenares de pobladores y chacareros (hombres de campo) se encuentran en la vera de las rutas nacionales y provinciales manifestando su total desacuerdo con la posibilidad de que una Ley viole todos sus derechos a la propiedad privada y al goce de su producción.

Ayer mismo comenzó una enorme marcha en el interior del país, que culminará mañana martes con un masivo acto en contra de las retenciones, que tendrá lugar en el Monumento de los Españoles, en Capital Federal, a pocas metros de donde el oficialismo, con todo su aparato de Estado clientelar, realizará a la misma hora otro acto a favor de la cuestionada y confiscatoria ley.

A tal fin, el sindicato de camioneros más importantes del país, aliado fiel al gobierno Kirchnerista, paralizará todas sus actividades para que los camioneros asistan al acto Kirchnerista. Lo mismo se espera para los empleados estatales, que si bien aún no han determinado asueto, en cuestión de horas la medida será dictada.

Es decir, “no se trabajará” para ir al acto del gobierno. Es mostrar fuerza, necesario sumar gente en el encuentro donde el orador principal será el ex presidente y actual esposo de la presidente, Néstor Kirchner.

Por otro lado, desde las organizaciones oficialistas se está instando a ir a los ingresos de Capital Federal para que la gente del campo –que viene del interior en micros, tractores y autos particulares- no pueda ingresar a la ciudad, es decir, no pueda llegar al acto propuesto por el sector rural en repudio al atropello de sus derechos de propiedad.

Las fuerzas de seguridad están al tanto a fin de evitar lo que el gobierno Kirchnerista no está evitando: un peligroso enfrentamiento entre distintos sectores de la sociedad.

Alardes, mensajes seductores y agresivos, incitaciones a manifestarse embanderando un nacionalismo según cuál sea el sector, carteles, banderas y símbolos de protesta contra el gobierno o contra el campo, abundan en las calles, en los medios de comunicación y en el ánimo de la sociedad toda, que no logra independizarse de un conflicto que la agobia y parece de nunca acabar.

Un carnaval de marchas y contramarchas en el que la ineficiencia y la soberbia de un gobierno corrupto trasladan los problemas para que una sociedad dividida como muy pocas veces, los dirima en la calle, unos contra otros.

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