América, Política

Argentina: Se debe pensar la política de cara al futuro

Hoy la política es pragmatismo puro. Y lo es por una razon. Esa razón, es porque la política está enteramente dominada por la economía y cuando ella es manejada en la micro solamente como asistencialismo, jamas habrá desarrollo y crecimiento verdadero. El ultimo año en Argentina solo se habló de mercados mundiales, de crisis de globalización, de déficit del presupuesto y de estabilización monetaria.


Ahora bien, esos mecanismos económicos son como “energías ciegas”. Una vez instaladas, no se pueden constituir en ningún sujeto político. La economía pasa a ser una fatalidad exterior que suprime la decisión y la planificación de la política y un regimen solo se sostiene en base a indices mentirosos y gestion frauduenta

La opcion, es “pensar la política”. Me refiero a pensar una cierta política estratégica a largo plazo. Del mismo modo que durante mucho tiempo se pensó la política proletaria contra la política burguesa, la política socialista contra la política liberal. Pensar la política supone que existan varias políticas. El pensamiento identifica y construye una política en la pluralidad de las políticas estratégicas de una Nación. 

Sin embargo, asistimos en los más variados horizontes a un espectáculo desesperante: que es, en definitiva, lo que ha sucedido en la Argentina en la última década más allá del maquillaje discursivo y asistencialista que derivo en el populismo abierto y llano del Kirchnerismo. 

Si hay una única política posible o un modelo unico como se escucha desde el Poder Ejecutivo en estos dias, “es que no hay política alguna”. La política se vuelve impensable. Porque en sentido propio deja de ser una herramienta del pensamiento y cercena este ultimo. 

La política solo puede ser un pensamiento si decide algo; si afirma que algo es posible donde solo hay una declaración discursiva harto imposible y desencontrada con la realidad, ese el cambio que trae para la Argentina Maria Eugenia Vidal -gobernadora electa- y por supuesto Mauricio Macri y el espacio Cambiemos para hacer que la política sea real y no frustrante o recesiva para la sociedad civil. 

La política es real cuando permite que tenga lugar la gestion, la realidad sumada al esfuerzo para que no exista lo que el oficialismo nos ha dicho en sus falacias conocidas: “que es imposible todo fuera de ellos y que lo unico y mejor es lo que ellos ofrecen”. 

Si nos dicen que el kirchnerismo económico y politico es la única posibilidad y que hacer otra cosa es imposible, precisamente entonces afirmamos que solo hay una política real donde se esta diciendo que ella es imposible. Afrontar lo imposible desde la unicidad de un modelo es absurdo en politica, y por esa razón la política es pragmática. 

Para ubicar el problema, es necesario trabajar con todos los datos que vemos últimamente en las elecciones que se han están llevando a cabo en Argentina. 

En la cuestión política, hay siempre tres elementos: a) Los ciudadanos, con lo que ellos hacen y piensan; b) Las organizaciones; c) Los sindicatos, las asociaciones, los grupos de trabajo y produccion. 

El kirchnerismo no pudo o no quiso entender que los partidos también se deben considerar órganos de poder del Estado. Toda política de estado con visión estratégica de futuro es un proceso de articulación entre sus elementos constitutivos. Se los puede llamar simplemente “el pueblo en sentido lato” según lo definio Jellinek, tambien organizaciones políticas y sociales o hasta “el Estado en si mismo”. Pero no configura una entidad absolutista estatal como lo entendio el oficialismo en Argentina. 

La política consiste en perseguir objetivos articulando al pueblo y a todas las demás organizaciones constitutivas del propio Estado. No puede ningún poder arrogarse per se la construcción de políticas que sean presentadas como sacrosantas y fuera de toda discusión racional. Es necesario repensar enteramente la política. A partir de dos ideas: 

a) Independencia total del proceso político organizado respecto del Estado, lo que implica un pensamiento-práctica en ruptura con el consenso constitucional y formal. 

b) Abandono de la idea de la representación. Una política no representa a nadie si en sí misma no es real y aplicable. La organización política no es solo de un partido. 

Pienso que hoy, una política nueva puede pretender ser, al mismo tiempo “la ética”, y encuentro dos razones para esto. La primera razón: en las políticas de representación la acción ética es justamente aquella que no puede ser delegada ni representada. En la ética, el sujeto se presenta él mismo, decide él mismo y declara lo que él quiere en su propio nombre. 

La segunda razón: en las políticas comunes, el centro de la política es el Estado. El Estado, claro, pero un Estado con ética y solidaridad. 

El Estado es responsable de dos cosas: El funcionamiento mínimo de la economía y de los servicios colectivos. Y a la vez debe ser funcional, asegurando “un mínimo de paz social” y “un mínimo de acuerdo entre los ciudadanos”. El Estado, por tanto debe ser consensual.  Ni lo funcional ni lo consensual deben apartarse de las reglas éticas. 

En el Estado del personalismo, el referente es la seguridad del propio Estado.  El centro de la actividad del Estado es la destrucción de sus adversarios, lo cual lleva a la supresión del derecho de los ciudadanos. La libre circulación de los capitales, el mercado mundial. La economía abierta necesita de un poder judicial en libertad y sin ingerencias. Necesita de la libertad de elección y circulación de los consumidores, pero con la salvedad de que se concede el derecho en la medida en que haya un acuerdo general sobre las reglas eticas del Estado. Nada de eso ha estado sucediendo con “el modelo” kirchnerista que se acerca a su final de ciclo. 

Y por lo dicho anteriormente es que en la última década no hemos tenido más que un estado ausente y personalista desvirtuado en la República Argentina. 

De alli la necesidad de repensar una politica genuina y realmente inclusiva para dejar atras la soberbia con la que el Estado se ha conducido no solo en la sumatoria del poder público, sino en el sometimiento a las personas a las que les ha quitado la posibilidad de ser ciudadanos para convertirlos en habitantes de los que se ha valido desde el asistencialismo y el populismo carente de respeto por aquellos que otorgaron al liderazgo político doce años tras la tarea de gobernar para todos los ciudadanos, no para aquellos que utilizaron la politica para su enriquecimiento personal.


Prof. George Chaya (BA) in History.
Consultant on Middle East and Latin America.
Diplomado en Relaciones Internacionales (ISID-IPED, Argentina / Brasil).
Diplomado en Seguridad y Prevención del Terrorismo (ISID-IPED, Argentina / Brasil).
Diplomado en Periodismo Responsable en Zonas de Conflicto por The Internacional Institute of Leadership. 

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