El portavoz de Exteriores del PP, Gustavo de Arístegui, se preguntó qué seguridad jurídica puede dar Evo Morales, en 180 días a la petrolera hispano-argentina Repsol YPF tras su decisión de nacionalizar los hidrocarburos,cuando, a su juicio, la “quebrantó” desde “el primer momento que tomó decisiones arbitrarias”.
Consecuencia de la pésima ejecución de la política exterior española
De Arístegui respondía así a las declaraciones que realizó el secretario de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberomérica,Bernardino León, tras su reunión con Evo Morales, en las que asegurabaque el Ejecutivo boliviano garantizaría “reglas estables y duraderas,así como seguridad jurídica” a las inversiones.
“No puede caber en cabeza humana que el secretario de Estadoesté abogando por que dejemos tiempo para que se demuestre queva a haber seguridad jurídica” por parte del Gobierno del paísandino, cuando éste “la ha quebrado desde el primer momento queha tomado decisiones arbitrarias”, indicó De Arístegui en declaracionesa Europa Press.
En este punto, criticó que el Ejecutivo español “no haya tomadoninguna medida –salvo convocar al encargado de negocios paramanifestar su malestar– ni haya aplicado ninguno de los usosy costumbres de la diplomacia para manifestar su rechazo y lapreocupación de un Gobierno frente a otro”. Por todo ello, pidió al Gobierno que “deje de desmontarlos intereses españoles en el extranjero” y, en concreto, al Industria, José Montilla, le reclamó “mayor coherencia en materiaenergética y en materia de política industrial” porque, según argumentó, “tiene una posición muy clara en torno a la OPA de Gas Natural sobre Endesa, una bien distinta sobre E.ON y otra bien distinta sobre la expropiación de los hidrocarburos de compañías extranjeras en Bolivia”.
El Gobierno tiene varios criterios
El Ejecutivo, dijo, “no tiene una solo criterio, sino que tienevarios criterios en función de la crisis política que él mismogenera, y esas consecuencias políticas son cada vez más visibles”.
De hecho, dijo, “veníamos advirtiéndole desde hace mucho tiempoque sus errores en política exterior iban a tener consecuenciasdirectas en el bolsillo de los españoles”. “Empiezan a verse ahora las graves consecuencias del erráticodiseño y de la pésima ejecución de la política exterior por una cercamiento injustificable a Cuba y Venezuela, países que han propiciado una expansión del populismo y que han generado la duda en la opinión pública latinoamericana sobre las verdaderas intenciones del Gobierno de España”, aseveró.
Por ello, De Arístegui consideró que el presidente del Gobierno y el ministro de Asuntos Exteriores “tendrían que demostrar mayorfirmeza, seriedad, equilibrio y sensatez, dentro de la prudencia,pero dentro de la más firme de defensa de los intereses españoles.
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