“Ayudar al menos privilegiado puede ser un trabajo duro. Tómese la reciente experiencia de Oxfam en Sri Lanka. Las autoridades aduaneras insistieron en que pagara un millón de dólares americanos en aranceles sobre 25 vehículos todoterreno importados por Oxfam para el trabajo humanitario del tsunami. Naturalmente, Oxfam se opuso. ¿No debe contribuir Sri Lanka también a su propia ayuda?”
Desarrollo
Ayudar al menos privilegiado puede ser un trabajo duro. Tómese la reciente experiencia de Oxfam en Sri Lanka. Las autoridades aduaneras insistieron en que pagara un millón de dólares americanos en aranceles sobre 25 vehículos todoterreno importados por Oxfam para el trabajo humanitario del tsunami. Naturalmente, Oxfam se opuso. ¿No debe contribuir Sri Lanka también a su propia ayuda?
Puede hacerse una defensa de eso, pero no por Oxfam, visto cómo anima a los países en vías de desarrollo a regular el comercio.
Oxfam juega un juego difícil con el comercio. En general se asocia fuertemente con las otras organizaciones no gubernamentales relevantes (ONGs) que se oponen al libre comercio — el Fondo Mundial para la Naturaleza, Greenpeace, Amigos de la Tierra y la Red del Tercer Mundo — y demoniza a la Organización Mundial de Comercio (WTO). Sin embargo se presenta a menudo como pro comercio, y partidaria de la liberalización comercial. De hecho, Oxfam solía argumentar que el libre comercio beneficia a los países pobres.
Hace algunos años, Oxfam montó una campaña de relaciones públicas con mucho éxito en contra de la Política Agraria Común de la Unión Europea, señalando que los programas de la UE dan más beneficios a las vacas que las personas. Convirtió a la vaca con manchas en un símbolo televisivo de cómo el proteccionismo comercial en los países ricos perjudica a los países pobres. Los partidarios del comercio libre han señalado durante años que los subsidios agrícolas en los países ricos bloquean las importaciones más baratas de los países pobres. Oxfam ganó aplausos, incluyendo los de algunos partidarios del comercio libre que no se molestaron en examinar la filosofía general que Oxfam y compañía estaban promoviendo.
Al tiempo que gestionaba la campaña agrícola anti-UE, también hacía campaña en la WTO acerca de que no se debía pedir a los países en vías de desarrollo que recortaran sus propias barreras comerciales. Mantuvo esta posición y anima a los países en desarrollo a insistir en esto en la ronda de negociaciones de la WTO en Doha. Animar a los países en desarrollo a mantener sus barreras comerciales es animarles a cometer un lento suicidio económico.
Oxfam tiene un enfoque distinto ahora sobre el comercio: los países ricos deben dar a los países pobres acceso protegido con cuotas especiales. Se opuso a la eliminación de aranceles sobre textiles y ropa entre Estados Unidos y la UE (que exigió la WTO por mandato) porque algunos países en vías de desarrollo encontrarían difícil competir contra productores más eficaces como China. Preferirían ver sufrir a todos los países bajo un sistema de aranceles antes que permitir a los países en desarrollo más productivos comenzar a arrastrarse fuera de su estatus tercermundista.
Cuando los países ricos proporcionan acceso especial (generalmente con aranceles de limitación a las importaciones), restringen el acceso para proteger a sus propios productores. Los productores de azúcar caribeños obtienen un acceso limitado al mercado de azúcar de la UE, pero lo tienen garantizado. Reciben el alto precio que proporciona el mercado protegido de la UE, pero son suministradores cautivos. Lo que es peor, los productores caribeños se hacen tan anticompetitivos globalmente como los productores de azúcar de la UE. No pueden competir en los mercados mundiales más grandes con comercio a precios menores. Este modelo es una trampa al desarrollo. Pero Oxfam comete la temeridad de afirmar que crea “justicia comercial.”
Sri Lanka tenía una postura defendible con respecto a sus aranceles a la importación. Los aranceles son una fuente importante de beneficios. Si los países ricos quieren ayudar a reducir el impacto del tsunami, ¿por qué no permitir que parte de esa asistencia sea en la forma de recolección fiscal gubernamental? Sri Lanka está simplemente copiando la estrategia que Oxfam ha utilizado para “ayudar” a los países en vías de desarrollo a afirmar su soberanía sobre la regulación de las importaciones.
Alan Oxley es el gerente de la página Asia Pacífico de Tech Central Station y ex embajador del GATT.
Fuente: Tech Central Station
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