El Foro Atlántico celebrado recientemente centró su atención en la situación de Cuba. Políticos, intelectuales y líderes de opinión ofrecieron sus puntos de vista y su valoración sobre los retos y las oportunidades ante una de las dictaduras más dramáticas del momento
Crítica literaria
El periodista Antonio José Chinchetru tuvo la oportunidad de visitar La Habana durante nueve días y quedó asombrado por la miseria, pobreza y represión que pudo contemplar.
En Bajo el signo de Fidel: Miradas sobre La Habana, el autor arremete contra los turistas que viajan a Cuba para sentirse revolucionarios y ser cómplices de un régimen tiránico; contra quienes van buscando sexo fácil, en demasiadas ocasiones con menores de edad; o incluso algunos empresarios que colaboran con el sistema represivo a cambio de suculentos beneficios económicos, así como contra procastrismo de la reciente política exterior española con respecto a Cuba, cuyos máximos responsables omiten de forma sistemática la falta de derechos humanos.
La obra que recomendamos se centra en los disidentes como imagen de la esperanza cubana. En este sentido, su realidad es un drama diario en su testimonio por luchar por la libertad. En sus páginas se asegura que, a pesar de la dureza de la situación, hay una Cuba con visos de esperanza porque hay gente valiente y luchadora en todos los ámbitos.
En este sentido, es ilustrativo lo que se afirma en su última página: “Hace unos años, un cubano residente en Madrid me dijo que el ron con Coca-Cola que me estaba tomando era un “mentirita”.
Deseo que deje de serlo y un Cubalibre se transforme en una “hermosa verdad”. Hasta que eso ocurra, apreciado lector que ha llegado hasta este punto, le animo a que si viaja a Cuba, lo haga bien. No se encierre en complejos para turistas. Pasee por la triste realidad de las calles de ese país y, de paso, lleve a ese pueblo medicamentos y todo aquello que se le ocurra que pueda necesitar. Y visite al menos, aunque con precaución para no molestar demasiado a las autoridades represivas, a un demócrata cubano o a la familia de un preso de conciencia para transmitirle su apoyo.
Las direcciones de sus domicilios están disponibles en internet. No tiene por qué ser alguno de los que hablo en este libro. Hay muchos más”.
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