Tony Blair brindó ayer en el Parlamento Europeo un discurso conciliador y pro-europeísta donde volvió a poner énfasis en la necesidad de reformas urgentes. El próximo presidente de la UE dijo ser un “apasionado pro-europeo” y pidió que haya un debate sin insultos. Aclaró que está dispuesto a ceder pero a no a cualquier precio. “Un presupuesto moderno no es uno que en 10 años dedicará 40% de sus gastos a la agricultura”, les recordó a los eurodiputados.
“…la crisis está causada por la ausencia de liderazgo político”
El político británico, que será el presidente de turno de la UE desde el próximo 1 de julio, abogó por “un debate abierto y franco” sobre el futuro de Europa, en lugar de enzarzarse en un “intercambio de insultos” a propósito del próximo presupuesto o del proyecto de Constitución. Blair también negó que pretenda cambiar la Política Agrícola Común de la UE y que él fuera responsable del fracaso de la cumbre de la pasada semana en Bruselas.
“Soy un apasionado pro-europeo, siempre lo he sido. Creo en Europa como proyecto político. Creo en una Europa con una fuerte dimensión fuerte. Nunca aceptaría reducir a Europa a un simple mercado económico”, declaró Tony Blair en una respuesta clara a los reproches que se le hicieron en los últimos días, en especial por parte del primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker.
Conciliación y buena voluntad
Ante los mismos eurodiputados que el miércoles habían ovacionado de pie a Juncker tras un duro e irónico discurso de balance de la presidencia luxemburguesa, Tony Blair optó por realizar una presentación medida y conciliadora, evitando los cruces directos con sus rivales y arrancando aplausos en varias ocasiones.
“No es el momento de acusar a aquellos que quiere cambiar a Europa de traicionarla. Es hora de reconocer que sólo a través del cambio Europa reencontrará su fuerza, su interés, sus ideales y, con ello, el apoyo de sus pueblos”, afirmó. Durante su discurso, Blair negó además toda responsabilidad por el fracaso de la cumbre de Bruselas sobre el presupuesto 2007-2013 de la UE, algo por lo cual lo responsabilizaron Juncker, el presidente francés (Jacques Chirac) y el canciller alemán (Gerhard Schroeder).
En la cumbre de Bruselas, Blair se negó a aceptar el congelamiento del reembolso británico -como proponía la presidencia luxemburguesa- si no se revisaba la estructura del presupuesto, comenzando por la PAC, lo cual llevó a un bloqueo total de las negociaciones en busca de un acuerdo. “Un presupuesto moderno no es uno que en 10 años dedicará 40% de sus gastos a la agricultura”, afirmó el líder británico ante los eurodiputados, reiterando el mismo concepto que formuló ante el resto de los 25.
Blair dijo que el Reino Unido mantiene “abierta” la opción de adherirse al euro si se dan las “condiciones económicas” que lo permitan. Sobre el proyecto de que Londres adopte la moneda única está muerto, Blair lo negó y subrayó que “políticamente” los argumentos para la adhesión del Reino Unido son “muy fuertes”.
No obstante, precisó que la zona euro es “una unión económica, por lo que económicamente la argumentación debe ser sólida” también. “Si las condiciones económicas concurren o no, eso una cuestión que depende de un análisis objetivo de la economía del Reino Unido, por lo que deberíamos mantener la posición abierta”.
Francia recibió con beneplácito los comentarios del primer ministro británico, al referirse éste a su deseo de no querer terminar con los subsidios agrícolas de la noche a la mañana, diciendo que no querría arruinar la Presidencia británica de la Unión Europea.
Navarro reconoce la voluntad de Blair
Para el secretario de estado para Asuntos Europeos, Alberto Navarro, Tony Blair ha dado “claras muestras” de que quiere lograr el acuerdo durante la presidencia británica de la UE.
En declaraciones radiales, Navarro subrayó no obstante que, de no lograrse en 2005, el acuerdo “podría ser hasta en primavera del año que viene” ya que “habría tiempo suficiente -hasta finales de 2006- para aprobar los reglamentos y las medidas legislativas” consecuencias de las perspectivas financieras.
“El Reino Unido tiene una de las claves para ello; así pues, si hay voluntad política, creo que no hay que descartar que podamos conseguir un acuerdo en el semestre británico”, dijo Navarro antes de subrayar que “desde luego, España va a trabajar para que eso pueda ser realidad”.
Consultado sobre el impacto que dicho retraso podría suponer para España, Navarro aseguró que “es muy pronto para decirlo” ya que hasta finales de año no se conocerán las estadísticas regionales del nuevo PIB español y los nuevos PIB que se están revisando en algunos otros países.
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