El primer ministro británico, Tony Blair, no se quiso pronunciar sobre la condena a muerte del dictador iraquí Sadam Husein. En su rueda de prensa mensual, dijo que el juicio ha permitido recordar que Irak estuvo bajo una tiranía “total” y “brutal” en la que Husein cometió “crímenes terribles, más allá de lo que cualquiera pueda imaginar”.
Recordó que los iraquíes quieren la democracia
El primer ministro añadió, durante la rueda de prensa mensual en la residencia oficial del número 10 de Downing Street, que la de ayer fue una decisión que corresponde a Irak.
Tras varias preguntas de los periodistas sobre la pena impuesta, Blair -visiblemente irritado por la insistencia- puso énfasis en comparar el anterior Irak bajo Sadam Husein y el de ahora, liberado -dijo- de la tiranía a pesar de la actual situación.
Puntualizó que los iraquíes quieren la democracia y subrayó que la actual batalla merece ser librada por el futuro del mundo árabe.
Por su parte, la ministra de Asuntos Exteriores, Margaret Beckett, manifestó con antelación que Husein ha sido obligado a rendir cuentas por los delitos cometidos.
“Es correcto que los acusados por estos delitos contra la población iraquí tengan que afrontar la Justicia”, indicó la titular de la diplomacia británica.
Ayer, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, afirmó que la sentencia representa un “importante logro” hacia la libertad de Irak.
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