La Plaza de Armas, tomada desde el lunes pasado por campesinos y cocaleros simpatizantes del presidente del país, el izquierdista Evo Morales, y contrarios a Reyes Villa, estaba libre al tráfico de peatones y coches.
Campesinos y cocaleros habían tomado la ciudad en violentas protestas
La ciudad de Cochabamba recuperó la normalidad tras días de convulsión después de que el gobernador opositor Manfred Reyes Villa, cuya cabeza exigen los cocaleros y campesinos, diera marcha atrás en su proyecto autonómico para esta región de Bolivia.
La ciudad, de medio millón de habitantes, retomaba sus actividades después de que los sindicatos de cocaleros y campesinos levantaran a última hora del viernes un corte de rutas que la asfixiió durante toda la semana y la acercó al precipio del desbastecimiento de alimentos.
El transporte volvió a las calles, la población se restableció en sus fuentes de trabajo, el comercio abrió sus puertas “aunque sea para recuperar un poco de lo que no hemos vendido durante estos días” de violencia, dijo la empleada de un local de venta de ropa.
La Plaza de Armas, tomada desde el lunes pasado por campesinos y cocaleros simpatizantes del presidente del país, el izquierdista Evo Morales, y contrarios a Reyes Villa, estaba libre al tráfico de peatones y coches.
Este sábado ha sido el primer día en la semana en que se han podido limpiar los destrozos en tiendas y escaparates que dejaron los disturbios -que dejaron dos muertos y centenares de heridos el jueves- y evaluar la magnitud de los daños.
Sólo el quemado Palacio de la Gobernación permanecía bajo control de militares y policías, que se replegaron de una ciudad que pasaron a controlar desde el jueves, sin poder evitar los coletazos de violencia que el viernes se ensañó con modestos puestos de venta de ropa usada, revistas, perfumes, cigarrillos y golosinas, arrasados por saqueadores en los barrios marginales.
Los cocaleros y campesinos se han replegado a su cuartel general, un edificio de pisos en la plazuela Bush, a medio kilómetro de la Plaza de Armas, donde curan sus heridas y cobran fuerzas “para botar” al prefecto (gobernador) Reyes Villa.
El gobernador permanece en Santa Cruz, la rica ciudad del oriente boliviano donde se ha reunido en misión de paz con el cardenal Julio Terrazas y sostenido varios encuentros con sus pares autonomistas de esa región y de Beni, Pando y Tarija.
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