Política

Bolivia perdió 1.300 millones de dólares en inversiones y se fueron para Venezuela

Otro proyecto que se lleva Chávez. Braskem decidió invertir en un complejo petroquímico en Venezuela, dejando el proyecto que había visualizado inicialmente en Bolivia dijo el presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), Gabriel Dabdoub.

Con amigos como Chávez
Se había proyectado una inversión de 1.300 millones de dólares en el país y se preveía una generación de 100 mil empleos para los bolivianos por las industrias que se crean alrededor de un complejo petroquímico, dijo el ejecutuvo.

La empresa brasileña Braskem estaba interesada en invertir 1.300 millones de dólares en un complejo petroquímico en Bolivia y esperó hasta diciembre de 2006 para concretar este proyecto, pero como no hubo respuesta del Gobierno boliviano, la empresa decidió hacer sus inversiones en Venezuela por un monto de 2.500 millones de dólares en primera fase, para llegar con su socia Pequiven a los 5.000 millones hasta el 2009.

Dabdoub afirmó que Bolivia perdió esta gran oportunidad para generar un verdadero polo gas – petroquímico con Brasil, la misma que según las proyecciones a mediano plazo habrían generado 100 mil empleos para los bolivianos.

“Lamentamos ver al presidente Evo Morales poniendo la piedra fundamental del complejo petroquímico en Venezuela, cuando ese mismo proyecto debería haberse concretado en Bolivia. El Presidente fue testigo mudo del macro acuerdo que tenía que llegar a Bolivia y se ha ido a Venezuela. Se sepultaron así las ilusiones bolivianas”, señaló Gabriel Dabdoub.

El proyecto de Braskem en Bolivia preveía iniciarse en 2006 y concluir con la puesta en marcha de la planta en 2009, la que iba a consumir 2,5 millones de metros cúbicos diarios de gas y estimaba producir 600 mil toneladas por años de etano, polietileno y etileno. “Ello podría haber generado una sólida y provechosa relación entre Bolivia y Brasil”, dijo Gabriel Dabdoub.

Este complejo petroquímico realmente hubiese dado real valor agregado a nuestro gas, pues los expertos dicen que puede multiplicar el valor del hidrocarburo hasta 50 veces más, en el caso de implementar una planta de polietileno. Estos beneficios se han perdido ante esta oportunidad que no supimos aprovechar. “Nos estamos dejando robar los proyectos de inversión”, afirmó Gabriel Dabdoub.

Añadió que nuestro país necesita inversiones, necesita multiplicar exponencialmente los empleos, y lo que hasta el momento se perciben son gestiones políticas que desincentivan la inversión, que hasta el momento no arranca un verdadero plan estratégico productivo de corto, mediano y largo plazo, cuyo objetivo sea el sacar a los bolivianos de la pobreza y poder generar crecimiento por encima del 7% anual para que todos los bolivianos vivimos más dignamente.

ETANOL Y EL BIODIESEL

En ese mismo tenor, Gabriel Dabdoub recalcó que no se puede frenar el desarrollo de la industria del etanol y el biodiésel en Bolivia, pues ello significa inversiones, fuentes de empleo y aporte real al sector productivo del país.

“La Cancillería de la República se equivoca al descartar al etanol y al biodiésel de la estrategia energética de Bolivia. Eso es como cerrar la puerta a las oportunidades que nos da el mundo de generar más industrias. El gas, el etanol y el biodiésel son complementarios dentro de la estrategia energética que debería llevar adelante el Gobierno para acelerar nuestra economía”, resaltó

El gas tiene su mercado en la termoelectricidad, los complejos petroquímicos y la siderurgia, además del gas vehicular. El etanol es para combustible vehicular y el biodiésel para cubrir el déficit de diesel que tiene Bolivia. Todos estos productos tienen grandes posibilidades de ser exportados a Europa, Estados Unidos y Asia.

En Bolivia somos deficitarios en la producción de diesel. En época de cosecha del sector agroindustrial el 40% de la demanda de diesel debe ser importada, por lo tanto buscar alternativas como el biodiésel es saludable para asegurar una buena producción, comentó el presidente de Cainco.

Hay proyectos de etanol y de biodiésel que el Gobierno tiene la responsabilidad y obligación de incentivar, porque son intensivos en empleos. Ello implicaría más cosechas de caña de azúcar, soya y desarrollo de ingenios azucareros.

Gabriel Dabdoub resaltó que estos proyectos no deben ser ignorados y más bien el Gobierno debería definir políticas económicas de Estado que incentive estos emprendimientos y acelerar las normas para aprovechar esta alternativa de generación de combustibles con beneficios para los bolivianos. Como ejemplo hoy Brasil exporta 3.500 millones de litros de etanol, lo que le da ingresos al Estado.

El mundo está consumiendo cada vez más combustibles alternativos, entre los que se encuentra en biodiésel. En Europa en 2002 se producía 1.065 TM de biodiésel y para el 2005 se incrementó a 2.838 TM, pero se prevé que para el 2010 habrá un déficit proyectado para esta región del continente de 5 millones de TM.

Ello muestra precisamente las oportunidades que tenemos como país de poder exportar este combustible. “Para eso se precisan políticas económicas claras y menos gestión política que lo que hasta el momento ha hecho es espantar inversiones y oportunidades”, concluyó Gabriel Dabdoub.

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