Política

Brasil admite menos crecimiento, pero niega que haya recesión

La economía brasileña reducirá su ritmo de crecimiento en 2009 como consecuencia de la actual crisis financiera internacional pero no entrará en recesión, ha asegurado el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

Estudian reducir impuestos
El ministro ha dicho a los periodistas que la economía del gigante suramericano está sólida, aunque podría tomar medidas como una reducción de impuestos si es necesario para mantener su dinamismo frente a las turbulencias del exterior.

“Brasil se preparó bien, estamos recogiendo los frutos que plantamos”, ha declarado Mantega tras un encuentro ministerial para discutir la crisis financiera.

“Los países emergentes no entrarán en recesión, habrá una desaceleración y pasada esta coyuntura estaremos en condiciones favorables para continuar creciendo“, ha dicho.

Ha vaticinó que en 2009, el producto interno bruto de Brasil podría crecer 4 por ciento, por debajo del 5,7 por ciento proyectado para el año en curso.

La crisis financiera generó problemas en el sector bancario de Brasil, que restringió créditos a los sectores productivos, lo que llevó al Banco Central a tomar medidas para aumentar la liquidez del sistema financiero.

Con ello, Mantega ha asegurado que el volumen de crédito aumentó y “alcanzó 80% del nivel anterior a la crisis”.

La OCDE pide más medidas contra la recesión

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha instado a los Gobiernos y los bancos centrales a aportar más recursos a sus economías para contrarrestar el impacto de la recesión.

En la más reciente edición del Panorama Económico de la OCDE, el grupo con sede en París ha pintado una perspectiva negativa, con una caída de la producción, desempleo en aumento e incertidumbre financiera, que según dijo, duraría hasta fines del 2009 como mínimo.

“Contra el contexto de un profundo declive económico, se necesita un estímulo macroeconómico adicional”, ha escrito el economista jefe de la OCDE, Klaus Schmidt-Hebbel, en el prefacio del informe, sumándose de este modo al FMI, que la semana pasada hizo un llamamiento similar.

Estados Unidos, Reino Unido y la zona euro ya han anunciado, o están a punto de hacerlo, enormes paquetes de estímulo para ayudar a sus debilitadas economías, después de las sumas multimillonarias comprometidas para salvar en particular al sistema financiero.

La OCDE ya había publicado un panorama el 13 de noviembre, proyectando que la economía de Estados Unidos se contraería el 0,9 por ciento el próximo año antes de recuperarse en 2010, mientras que el Producto Interior Bruto (PIB) de Japón bajaría 0,1 por ciento en 2009.

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