A su llegada el Rey se fundió en un afectuoso abrazo con George Bush padre y le estrechó la mano al hijo. Los monarcas se metieron en la ranchera del matrimonio y, antes de partir, el presidente de Estados Unidos bajó la ventanilla y despidió a los reporteros españoles con un «¡adiós!» también en castellano.
Almuerzo privado en Texas
En la agenda privada de la familia Bush se escribió ayer con mayúsculas el
almuerzo privado al que había invitado George W. Bush, presidente de Estados
Unidos, a Sus Majestades los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía.
El
encuentro también contó con la presencia del padre del líder estadounidense, el
ex presidente Bush. A nadie se le ocultaba la tremenda importancia de esta
reunión; de hecho fuentes de Casa Real reconocieron al término de la misma que
en «la diplomacia los gestos son más importantes que el contenido» y han
interpretado la iniciativa de Bush como un impulso entre las relaciones de los
dos países para que mantengan los mejores contactos.
De esta forma, con
esta visita se espera «relanzar y mantener la sintonía entre ambas naciones».
Los Reyes aterrizaron en el rancho a bordo del helicóptero «Marine One»
–destinado para desplazar a jefes de Estado– a las 18:25, hora española. Allí
les esperaba el matrimonio Bush y el padre del presidente estadounidense, que
acudieron en sendas rancheras. El líder norteamericano, que conducía su coche,
saludó a los periodistas españoles con un «¡hola!» en castellano.
A su
llegada el Rey se fundió en un afectuoso abrazo con George Bush padre y le
estrechó la mano al hijo. Los Monarcas se metieron en la ranchera del matrimonio
y, antes de partir, el presidente de Estados Unidos bajó la ventanilla y
despidió a los reporteros españoles con un «¡adiós!» también en castellano.
Interrogado por un reportero estadounidense por el significado de esta
invitación, Bush aseguró que «España es un gran país y un buen amigo», mientras
se metía en su vehículo para mostrarles a los Reyes el rancho.
El ex
presidente, muy sonriente le preguntó, no obstante, al reportero: «¿quién te ha
permitido la entrada aquí?», ya que el carácter privado de la visita no permitía
realizar preguntas a los periodistas. Del encuentro, fuentes de Casa Real
aseguraron que «se desarrolló de una manera muy distendida» y que se entiende
como una reunión entre «dos familias que son viejas amigas».
Asimismo,
las mismas fuentes resaltaron «la magnífica relación que existe entre España y
Estados Unidos» con independencia de los diferentes jefes de gobierno que estén
al frente de las respectivas naciones. Además, se ha destacado el hecho de que
se haya invitado a Don Juan Carlos y Doña Sofía la víspera del Día de Acción de
Gracias, una fecha muy señalada en Estados Unidos que es costumbre pasarla en
familia. Precisamente hoy, las hijas gemelas de Bush cumplen 23 años.
Este encuentro ha suscitado gran interés después de la delicada
situación que atraviesan las relaciones entre España y Estados Unidos desde que
José Luis Rodríguez Zapatero, presidente español, diese la orden el pasado abril
de retirar el contingente de las tropas españolas desplegadas en Iraq.
Mucho más ha llamado la atención que el presidente estadounidense no
haya devuelto la llamada de felicitación a Zapatero tras conocerse su reelección
como presidente de Estados Unidos el pasado 3 de noviembre en las elecciones
presidenciales, que Casa Blanca explica por problemas de agenda.
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