A la espera de que este viernes una gran asamblea ciudadana avale la proclamación de un Gobierno autónomo provisional (tal como anunció hace unos días el presidente del Comité Cívico), Santa Cruz comenzó ayer su tercer semana de conflicto con el gobierno central de Bolivia.
SITUACIÓN ESTANCADA
Durante el pasado fin de semana no se avanzó demasiado en los acercamientos para
dialogar y, mientras tanto, varios dirigentes de juntas vecinales y del propio
Comité Cívico permanecen en huelga de hambre. La situación parece estancada,
mientras el presidente boliviano Carlos Mesa mueve cielo y tierra para calmar
las cosas sin demasiado éxito. Ayer mismo, volvió a declarar que los afanes
autonomistas en las regiones del país deben ser canalizados a través del marco
legal.
Mientras la situación, fronteras afuera, parece de crisis, Carlos
Mesa intenta transmitir sin mucha convicción sensación de normalidad y ayer
aseguró que, a pesar de la coyuntura actual, la unidad nacional “no está en
cuestión”. El presidente alega para defender sus afirmaciones que “se siente, se
vive y se palpa en los nueve departamentos, y eso incluye el departamento de
Santa Cruz”.
Sin embargo, las horas siguen pasando y cada vez tiene Mesa
un menor plazo para evitar que el Comité Cívico Pro Santa Cruz autoproclame su
autonomía y constituya su propio gobierno autónomo al margen del central. En
cualquier caso, las resoluciones que pudiera tomar este gobierno autónomo
provisional no serían vinculantes, según la Constitución.
Si bien Carlos
Mesa aseguró que “la legítima demanda de autonomías tiene que ir por el legítimo
camino que la ley establece para conseguir las autonomías, ni más ni menos que
eso”, qué duda cabe que la proclamación de la autonomía traería serios problemas
a las ya de por sí maltrechas relaciones entre Santa Cruz y el gobierno central.
No obstante, Carlos Mesa se muestra convencido (al menos de cara a la
prensa) de que los aproximadamente 2,3 millones de habitantes del departamento
de Santa Cruz, fronterizo con Brasil y Paraguay y el más próspero y pujante del
país, “quieren tanto a Bolivia como a su autonomía y saben que la unidad de
Bolivia y la vinculación de Santa Cruz con el país es absolutamente
indisoluble”.
Mesa apuesta por el
diálogo
Es por ello que Carlos Mesa sigue abogando por el diálogo
y la negociación y propuso un “encuentro que resuelva el tema de las autonomías,
no sólo para Santa Cruz, sino para el conjunto del país, por la vía que marca la
ley, por la vía de una decisión parlamentaria, por la vía de una Asamblea
Constituyente”. De hecho, y antes de que se desatara la crisis, este era uno de
los objetivos del actual presidente boliviano cuando asumió el poder en 2003,
instalar una Asamblea Constituyente que definirá “precisamente, la forma en que
queremos relacionarnos hacia el futuro”.
Sin embargo, la posición del
Comité Pro Santa Cruz al respecto es contraria a esta idea y prefiere definir
antes su autonomía de forma voluntaria, al margen del resto del país.
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