El dictador cubano volvió a remeter contra la gestión Barack Obama, la primera gestión norteamericana que después de más de 45 años dio claros indicios de acercamiento y disponibilidad de dialogo con la Cuba totalitaria de los hermanos Castro. ¿Por qué Fidel Castro cuestiona y critica tanto a Obama?
Nuevamente contra Obama
Nuevamente y después de una seguidilla de artículos publicados en la columna “reflexiones” del oficialista diario Granma, Fidel Castro ha vuelto a embestir contra Estados Unidos y en particular, contra Barack Obama, primer líder norteamericano en enviar señales para recomponer realmente las relaciones entre ambos países, dañadas desde 1962 cuando Norteamérica determinó el embargo económico y financiero para la isla.
Obama ha sido claro y él como su administración han enviado numerosas señales e incluso ha dedicado extensos discursos a plantear la necesidad de un “nuevo comienzo con Cuba“, lanzando una histórica oferta de reconciliación sobre la base de que la isla avance en cuestiones de derechos humanos y libertades de su población. Nada del otro mundo, sólo cumplir los requisitos mínimos de un Estado democrático.
Por su parte Fidel, primero incipientemente, pero con el correr de sus artículos incrementando su agresión y manifestando su clara negación a “un nuevo comienzo” con EEUU está dando sobradas muestras de que no le interesa, básicamente, no le conviene recomponer sus relaciones con Norteamérica.
En la última publicación del octogenario dictador –que de paso, ha aprovecha el protagonismo cedido por Obama para volver al escenario de los medios de comunicación con una artículo prácticamente por día- señala que la “administración Obama recurre a la mentira para justificar sus acciones”.
“¿Debemos aplaudir, acaso, la agresión de nuestro espacio televisivo y radial, el uso de tecnologías sofisticadas para invadir ese espacio desde grandes alturas y aplicar la misma política de Bush contra Cuba? ¿Debemos aceptar el derecho de Estados Unidos para mantener el bloqueo durante un período geológico hasta traer la democracia capitalista a Cuba?”, cuestionó Castro en su columna para luego remontarse a la historia más remota de los conflictos con Norteamérica, incluso a situaciones que ni siquiera eran de incumbencia de Cuba.
Para Castro el discurso de Obama en la cumbre evitó mencionar “la criminal invasión a Panamá ordenada por Bush padre, la horrible matanza de El Chorrillo, los miles de panameños muertos, la invasión de la pequeña Granada con la complicidad de otros gobiernos de la región, hechos bastante recientes en la trágica historia en nuestro hemisferio” escribió el dictador.
De esta forma Castro no hace más que confirmar que no le interesa recomponer nada. Qué a fin de mantener su sistema totalitario como reducto del comunismo, como antítesis del capitalismo voraz que tanto cuestiona, como antítesis de un sistema de libertades ciudadanas, continuará revolviendo en el desencuentro entre ambas naciones, continuará quejándose de cada acercamiento y continuará evitando bajo los más falaces argumentos acceder y recomponer las relaciones. Porque en el fondo hay sólo una causa, y es la diferencia de sistema que uno y otro Estado defienden, y donde Cuba, no quiere dejar de ser el último reducto totalitario de occidente.
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