A Fidel Castro casi le faltan días de la semana para dirigir sus críticas contra el mundo. Ahora le ha tocado a la OEA y al candidato mexicano a su secretaría general, Luis Ernesto Derbez. Castro llama “porquería” a la organización y define a Derbez como el “candidato fracasado” del imperio estadounidense.
Acusa a Derbez de ser el candidato fracasado de EEUU
Fidel Castro empieza a tener tantos frentes internacionales abiertos que casi le
faltan días de la semana para repartir críticas a diestro y siniestro. El último
turno de sus ataques verbales ha sido para la Organización de Estados Americanos
(OEA). Tal es así que ha calificado la OEA de “porquería” al servicio de Estados
Unidos. Tampoco se ha librado de su ira dialéctica el canciller mexicano, y
candidato a la secretaría general de la OEA, Luis Ernesto Derbez, por ser el
“candidato fracasado” del Washington.
Castro ha tirado de su “particular”
hemeroteca para criticar a la OEA alegando el apoyo que, a su juicio, le dio a
la intervención militar en la República Dominicana en 1965 y acusó a la
institución de responder con el silencio ante el genocidio de 200.000 personas
en la guerra civil en Guatemala y la desaparición de decenas de miles de
personas más bajo las dictaduras militares sudamericanas. Visiblemente airado,
Castro llegó a llamar “basura” a la OEA en un discurso de tres horas ante
funcionarios del gobernante Partido Comunista, civiles y militares.
Pero,
¿qué ha llevado al dictador cubano a soltar esta retahíla de lindezas contra la
OEA? Naturalmente, el voto mexicano en contra de Cuba en la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU. Castro empezó por el candidato mexicano Derbez, a quien acusó
de ser el “candidato que el Imperio quiere imponer para seguir saqueando a este
continente”, y una cosa llevó a la otra. Si tenemos en cuenta que la resolución
presentada por Estados Unidos fue apoyada, además de por México, por varios
países centroamericanos, seguramente las críticas de Castro seguirán llenando
titulares.
Sea como fuere, el dictador cubano se despachó a gusto con
Derbez blanco de sus flechas. Incluso llegó a aconsejarle renunciar a su
postulación, ya que América Latina dejaría de votar por él tras el voto de
México a favor de la resolución aprobada la semana pasada en la comisión de la
ONU que criticó la situación de los derechos humanos en Cuba.
De Luis
Ernesto Derbez, Castro generalizó a la OEA, a quien nunca le perdonó que
suspendiera a Cuba como miembro del foro continental tres años después del
triunfo de la revolución y en plena Guerra Fría. En cualquier caso, Castro no se
ha cansado de repetir desde entonces que “Cuba no quiere ingresar en esa
porquería” mientras la organización “no sea revolucionaria y anti-imperialista”.
Hasta se permitió un deje de ironía para comentar que, ese día, “incluso podría
ser admitido Estados Unidos, si dejara de ser imperio y se convirtiera en un
buen vecino”.
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