El anuncio de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia por parte del presidente Evo Morales fue tomado con cautela y preocupación en la Argentina y Brasil, principales países interesados en el mercado de petróleo y gas del país del Altiplano, así como en las casas matrices de las empresas allí instaladas.
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Si bien la oportunidad de la presentación del “decreto supremo” tomó por sorpresa hasta a los propios bolivianos, que en realidad esperaban un anuncio de aumento salarial, la medida de nacionalización de los hidrocarburos se esperaba para algún momento de la gestión de Morales, que la presentó como uno de los ejes de su campaña electoral.
La medida dispone que las empresas extranjeras que operan en Bolivia (Repsol, Petrobras, Total y British Petroleum, entre las principales) deberán entregar toda su producción a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB, estatal) y regularizar en menos de 180 días sus actuales contratos.
Los gobiernos de la Argentina y Brasil tienen un interés por partida doble en el mercado de hidrocarburos bolivianos: son los principales demandantes del gas de ese país, donde además operan las petroleras Repsol (española pero con fuerte presencia en nuestro país) y Petrobras, mayoritariamente del estado brasileño.
Al respecto, funcionarios y técnicos del área energética de la Argentina y Bolivia encararon la semana pasada en La Paz la revisión integral del convenio temporario de venta de gas natural firmado en abril de 2004 entre ambos países, incluidos el tema precios y condiciones de suministro futuros.
El acuerdo vigente vence en diciembre y establece un compromiso de provisión por parte de Bolivia de hasta 7,7 millones de metros cúbicos de gas natural diarios, a un precio que ronda los 3,20 dólares el millón de BTU.
La delegación que viajó a La Paz estuvo encabezada por el secretario de Energía, Daniel Cameron, e integrada además por el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar.
Ambos integran una Comisión Binacional que tiene plazo hasta el 15 de mayo para concretar la revisión del convenio.
Por otra parte, los portales de los diarios brasileños destacan que las Fuerzas Armadas bolivianas “ocuparon dos refinerías de Petrobras” y destacan que la estatal brasileña opera en el país desde 1996, representando hasta el momento entre el 15 y el 20 por ciento del PBI.
“La medida aún está siendo objeto de exámenes más detallados”, dijo a Folha de San Pablo Ildo Sauer, director del área de Gas de Petrobras, en tanto no se conocen por el momento reacciones por parte del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
En Repsol se aguarda el análisis de los alcances del “decreto supremo” de Morales por parte de la matriz en España, aunque fuentes de la compañía aseguraron a la agencia Europa Press que “a priori, no parece una buena noticia”.
Fuentes del sector hidrocarburífero local, así como especialistas en el mercado de petróleo y gas consultados por DyN se excusaron de ofrecer una opinión, también a la espera de más información sobre el tenor de la medida tomada por Morales.SM JF MB.
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