Tras la firma de un ambicioso acuerdo de cooperación con el bloque europeo, Chile exigió una mayor apertura a sus productos nacionales, destacando la importancia de la carne, a la vez que reclamó por la vigencia de situaciones de discriminación, principalmente española, para con los ciudadanos chilenos.
III Consejo de Asociación UE-Chile
En el marco del III Consejo de Asociación UE-Chile, se celebró en Bruselas la firma de un ambicioso acuerdo de cooperación que abarca el período 2007-2013, y que prevé una profundización tanto de las relaciones políticas como económicas, con una dotación de 41 millones de euros (56.6 millones de dólares) para financiar programas de cohesión social.
Durante el encuentro, el Canciller chileno Alejandro Foxley, se mostró muy optimista respecto a las expectativas de crecimiento comercial que logrará Chile en los próximos años. “Desde que nuestro país firmó un acuerdo de asociación con la UE en el 2003, las exportaciones al bloque ya se han duplicado, y aguardamos que en los próximos dos años se triplique” sostuvo Foxley.
En este marco, el Ministro de Relaciones Exteriores del país trasandino, señaló como condición de crecimiento la necesidad de “una mayor apertura del mercado europeo a los productos agroalimentarios chilenos” a fin de poder “triplicar o cuadruplicar los intercambios comerciales con la Unión Europea (UE)” en los próximos dos años.
Foxley explico que Chile desea lograr mayores cuotas de exportaciones de carne, (que ya alcanzan el cupo fijado hace cuatro años por Bruselas) y exportar aceite de oliva y productos del mar a la Unión Europea, así como servicios.
En este sentido, Foxley afirmó que una mayor apertura del mercado europeo sería una “señal política muy importante” de que el proceso de asociación con la UE “se va profundizando y generando empleo y bienestar en el país”.
En opinión del canciller, el impacto sobre América Latina también sería “muy positivo”, en un momento en el que “hay cierto escepticismo” respecto a la ventaja de este tipo de acuerdos y un rechazo a la globalización.
Por otro lado, el Canciller chileno aprovechó la oportunidad de señalar la existencia de ciertas barreras discriminatorias que continúan afectando, principalmente en España, a los ciudadanos chilenos. En este marco, Foxley pidió que el acuerdo con la UE incluya un apartado sobre el libre flujo de las personas.
“Hemos constatado en algunos casos, y en algunos países, que se comienza a producir una política un tanto discriminatoria respecto de la entrada de personas, connacionales chilenos, sin razones aparentes y con efectos políticos bastantes negativos en nuestro país (…) El problema principal es España” enfatizó el canciller.
Según medios chilenos, en 2006 fueron devueltos a Chile 411 ciudadanos desde países europeos, y en lo que va de 2007 ya son 400.
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