Política

China quiere tranquilizar y afirma que la nueva ley tiene “carácter de paz”

El pasado lunes entró el vigor la “Ley Antisecesión” por la que China podría actuar por la fuerza en caso de que Taiwán declarase formalmente su independencia. Pekín afirma que esta normativa servirá para estabilizar la zona, mientras que desde Taiwán ya han advertido que sólo el pueblo decidirá sobre la isla.

LEY ANTISECESIÓN
Después de que la denominada “Ley Antisecesión”, aprobada por el parlamento
chino, haya entrado en vigor el lunes pasado y ante los reparos que la comunidad
internacional ha mostrado por esta normativa, China ha anunciado que ésta
pretende “un objetivo pacífico” ya que como ha declarado el ministro del
Exterior del gigante asiático, Li Zhaoxing, “la ley se creó para preservar la
paz y la estabilidad en la región, aunque China nunca permitirá la secesión de
Taiwán”.

Para los chinos, esta ley refleja “el deseo de 1.300 millones de
chinos tras varios años de continua escalada de los movimientos independentistas
en Taiwán por parte de las fuerzas secesionistas”, según los comentarios del
viceministro de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Wang
Zaixi.

Deseos independentistas

Hay
que recordar que los deseos de Pekín de lograr una reunificación pacífica, como
ya ocurrió con Hong Kong y Macao, quedaron en suspenso tras la llegada al poder
de Taiwán del independentista Chen Shui-bian en el año 2000.

Ante esta
situación, y a pesar de que Chen tiene en estos momentos poco apoyo popular,
para el gobierno chino no legislar en este sentido sería “poner en peligro la
paz. La ley toma en consideración el problema histórico y la realidad de la
actual tensión con Taiwán”.

Reacción de
Taiwán


Por su parte, el presidente taiwanés, Chen Shui-bian,
reiteró ayer que Taiwán es un país soberano e independiente sobre el que China
no tiene ningún derecho, en la que fue su primera reacción después de que Pekín
aprobara la Ley Antisecesión.

Chen señaló que el Parlamento de China no
representa la voluntad taiwanesa y acusó al país comunista de alterar la paz en
el estrecho de Formosa. También dijo que la soberanía de Taiwán descansa en los
23 millones de taiwaneses que son los únicos con derecho a decidir el destino de
la isla.

Antes de las declaraciones de Chen, el primer ministro, Frank
Hsieh, afirmó que la isla tiene derecho a convocar un referéndum de respuesta a
la Ley Antisecesión. De esta manera consideró que “nuestra política es elegir la
libertad, no consentiremos que nadie nos prive de ese derecho por medios no
pacíficos que amenazan la libertad”.

La situación se complica aun más
debido a que Taiwán es uno de los principales inversores en China, con un
volumen de 8.000 millones de dólares y un millón de taiwaneses desplazados al
continente.

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