El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, declaró ayer durante su gira por los países asiáticos afectados por el maremoto que jamás había visto una catástrofe tan devastadora, mientras el balance provisorio llegaba a unos 146 mil muertos.
La ONU teme por más muertos
Powell visitó la provincia de Aceh, en la isla indonesia de Sumatra, un día
antes de una conferencia cumbre internacional de emergencia en Yakarta, mientras
continuaban llegando las donaciones para las víctimas de este fenómeno natural
que el 26 de diciembre a solo 11 países del Océano Indico.
El número de
muertos ascendía el miércoles a unos 146 mil. Indonesia confirmó 94 mil 200
muertos y 6 mil 700 desaparecidos, mientras los equipos de socorro continuaban
encontrando cadáveres en las costas. Sin embargo, el coordinador de las
operaciones de emergencia de la ONU, Jean Egeland, advirtió que el número de
muertos podría ser mucho mayor y comparó la destrucción causada por el tsunami
al Gran Sismo Tangshan que se produjo en la provincia de Hebei, en el sur de
China, en 1976.
“El mayor desastre natural registrado en términos de
muertos es el terremoto de 1976 en China. La cifra oficial de muertos en ese
caso fue de 240.000. Algunos dicen que podría haber sido aún mayor. Creo que
ésta también será muy, muy elevada”, declaró Egeland a los periodistas. El alto
funcionario de las Naciones Unidas explicó que estimar el número de muertos
sería muy difícil, sobre todo en Indonesia, donde “trozos enteros de la costa
fueron barridos por las aguas, así como las aldeas y los aldeanos”.
“No
creo que en los próximos días tengamos cifras exactas”, sostuvo. Durante una
gira en helicóptero por Aceh, donde pueblos enteros fueron arrastrados por la
gigantesca muralla de agua, el secretario de Estado norteamericano declaró a los
periodistas que “durante mi carrera he estado en la guerra y he presenciado
operaciones de rescate luego de huracanes y tornados, pero jamás vi algo
semejante”.
Un dispositivo militar estadounidense, integrado por barcos
de guerra, aviones y helicópteros, así como 13 mil efectivos, fue enviado al
Océano Indico luego del tsunami. Los mayores esfuerzos están concentrados en
llevar alimentos y agua a muchos aldeanos aislados del resto del mundo.
Powell, que dentro de algunos días se retira, había expresado poco antes
la esperanza de que la ayuda norteamericana a Indonesia, un país habitado
fundamentalmente por musulmanes, cambiaría la imagen de Estados Unidos en el
mundo, muy deteriorada después de su invasión a Irak.
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