Política

Crisis energética en Argentina afecta a la marcha de la economía

En Argentina se inicia hoy el invierno y el gobierno ya está aplicando hace una semana un sistema de emergencia para paliar la crisis energética. Los cortes de luz y de gas serán protagonistas una vez más, gracias a la política enérgetica de Kirchner.

Se incrementan los cortes de luz y gas

La crisis energética en Argentina está al límite. Los recortes del suministro energético perjudican principalmente a los grandes usuarios, es decir, al sector productivo del país, que debe desacelerar el uso de energía.


 


La estrategia del gobierno, que niega la existencia de una crisis, es evitar que el conflicto se sienta en los particulares. De hecho, el suministro de gas a hogares y el GNC se mantuvo en niveles normales y se evitan los cortes de luz, y si bien, se han registrado quejas en barrios marginados, las empresas distribuidoras de gas y electricidad niegan inconvenientes en el suministro a las casas de familia.


 


A las bajas temperaturas -que auguran un invierno duro – se suman factores como los problemas en la generación de electricidad (pocas lluvias en el Comahue), un crecimiento del 30% en el consumo (debido a las bajas temperaturas) y un eventual recorte de los envíos de gas de Bolivia a la Argentina. Este precisamente será el tema central de una cumbre entre Néstor Kirchner y Evo Morales en ocho días en Asunción del Paraguay.


 


La escasez de generación de electricidad, debido principalmente a la falta de inversión, y ahora, a la necesidad de lluvias para la zona del Comahue (Neuquén y Río Negro donde están emplazadas algunas de las centrales hidroeléctricas más importantes del país), implica el recorte del suministro en franjas horarias que, por el momento, van de 18 a 22 horas, perjudicando a los 4800 grandes usuarios de electricidad -incluidas fábricas, empresas y ministerios-


 


Con respecto al gas, a la crisis nacional se sumó el martes la noticia de que Bolivia comenzará a racionalizar sus exportaciones. Ante la imposibilidad de incrementar su capacidad productiva y para atender la creciente demanda interna, Bolivia redujo a la mitad lo enviado a Cuiabá, ciudad brasileña donde se emplaza una central termoeléctrica, y dejó pendiente el pedido de la Argentina de comprar 7,5 millones de metros cúbicos diarios y le siguió suministrando 4,62 millones.


 


Ante la previsión de que se agrave la falta de electricidad, y por ende se termine perjudicando seriamente el suministro en los hogares –algo horroroso para un año electoral-  Cammesa y la Unión Industrial Argentina (UIA) están negociando un acuerdo por el que se extendería “de cuatro a seis” las horas de restricciones. A cambio, el gobierno de Néstor Kirchner les ofrecería a las fábricas que se reduzca en un 23% la penalización al aumento del consumo que impone el plan Energía Plus. Ese programa establece que la electricidad que se demande por encima de lo consumido en 2005 deberá pagarse a un precio tres veces mayor que el normal.


 


Por su parte, ante semejante caos criollo, el gobierno nacional, en palabras del Ministro del Interior, Aníbal Fernández, calificó como “nimios” los inconvenientes desatados como consecuencia de la falta de luz y gas. “Presagios de problemas energéticos hubo millones y sin embargo los problemas fueron nimios” sostuvo el funcionario.

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