Cristina Kirchner explicó su punto de vista ante políticos, diplomáticos y organizaciones sociales. Insistió en que es el gobierno de David Cameron el que está poniendo en riesgo la seguridad en el Atlántico Sur.
La mandataria argentina lo anunció ante los suyos, ante la oposición política y ante el mundo sindical con quien no mantiene buenas relaciones en los últimos tiempos: denunciará al Reino Unido ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y ante la Asamblea de Naciones Unidas. Para la peronista, el gobierno británico está militarizando el Atlántico Sur, poniendo en riesgo la seguridad internacional.
La reacción del ejecutivo británico no se ha hecho esperar: no está militarizando el Atlántico Sur y sobre la cuestión de la soberanía, ha sido lapidario:
“sólo la negociaremos si sus habitantes quieren negociarla y eso actualmente no ocurre” (
El País).
Continuando con la información aparecida en el diario de PRISA, la mandataria argentina profirió palabras hacia el Consejo de Naciones Unidas: “el sillón que cada potencia tiene en el Consejo, en lugar de solucionar los problemas, tiende a profundizarlos. Por eso también vamos a hacer la protesta ante la Asamblea”.
Desde la región, la posición adoptada por el gobierno argentino ha contado con el apoyo del embajador de Venezuela ante Naciones Unidas, Jorge Valero quien empleó el mismo lenguaje que la mandataria argentina:
“la militarización del Atlántico Sur por parte de Gran Bretaña representa un grave riesgo para la paz y la seguridad regional e internacional. La Revolución bolivariana acompaña al hermano país de Argentina en su denuncia de las prácticas imperialistas del gobierno británico. Como ha dicho el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, Argentina jamás estará sola” (
Ultimas Noticias).
El gobierno británico, desde el inicio del contencioso de igual a modo ha apelado a Naciones Unidas, indicando que su Carta le da la razón. El Foreign Office, a través de uno de sus portavoces, manifestó que
“el principio de autodeterminación, tal y como está establecido en la Carta de Naciones Unidas, respalda nuestra posición” (
La Tercera).
Sobre la tesis de la militarización, Reino Unido afirmó que no lo está haciendo y en cuanto a las instancias que ambas partes están recibiendo para que negocien (por ejemplo desde Estados Unidos), Celia Szusterman (South Atlantic Council) explicó que:
“en primer lugar tienen ambos países un problema semántico: negociar no significa lo mismo para los argentinos que para los británicos. Además, para los argentinos hay dos en la mesa y para los británicos hay tres: los otros son los isleños. Al mismo tiempo hay una incomprensión por parte de los argentinos de lo que pasa en Gran Bretaña y eso es catastrófico” (
Clarín).
Fernández de Kirchner tuvo palabras para David Cameron a quien pidió que diera una oportunidad a la paz y no a la guerra, aunque más tarde acusó a Reino Unido de mantener situaciones de colonialismo lo que a ojos de la mandataria supone un anacronismo (
ABC).
“Están militarizando el Atlántico Sur una vez más. No podemos interpretar de otra manera el envío de un destructor, inmenso y modernísimo, acompañando al heredero real, que nos hubiera gustado verlo con ropas de civil y no con uniforme militar”, continuó explicando (
La Vanguardia). De igual modo hizo llamados a la oposición a la que pidió que se tome en el tema de Malvinas como política de Estado y le dé así su apoyo, ya que Malvinas no es sólo un tema que afecte a Argentina, sino a toda América Latina (
El Periódico).
Más radical se ha mostrado Arturo Puricelli, Ministro de Defensa, que se refirió en los siguientes términos al gobierno de Cameron:
“los británicos deben saber que en territorio argentino los toleramos en Malvinas, pero si llegan a venir a territorio argentino continental no tengan la menor duda de que vamos a ejercer nuestro legítimo derecho de defensa y tenemos capacidad y con qué hacerlo” (
La Tercera).
De un modo más diplomático, el gobierno argentino ha puesto todo su énfasis en la presencia de Roberta Jacobson (Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental) quien se halla de gira en Argentina y que se reunirá con Timerman. Desde Estados Unidos se apuesta porque ambas partes negocien una solución diplomática (
La Nación).
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