Política

“El Caso MARE” y la creatividad. (Parte I)

Poco se ha reflexionado sobre “El Caso MARE” y la creatividad. Y puede ser esclarecedor de todo lo acontecido al Presidente de la República de Costa Rica durante el periodo 1998-2002, quien luego, durante la XXXIV Asamblea General celebrada en Quito, fuera electo por consenso, Secretario General de la OEA.

Carmen Soto
Se ha escrito y hablado mucho en Costa Rica “del caso Alcatel”, “del caso Fishel”, “del caso del asesinato de la periodista Ivania Mora”, por citar solo algunos.

Poco se ha reflexionado sobre “El Caso MARE” y la creatividad. Y puede ser esclarecedor de todo lo acontecido al Presidente de la República de Costa Rica durante el periodo 1998-2002, quien luego, durante la XXXIV Asamblea General celebrada en Quito, fuera electo por consenso, Secretario General de la OEA.

José Ortega y Gasset, de inteligencia preclara, sin embargo erró en algo bien importante al afirmar que el hombre es un ser solitario o independiente. Ponía el ejemplo de una persona con dolor de muelas, y no por ello le duele quien tiene al lado. Pero tampoco por ello el hombre es solitario, eso sería en el nivel biológico o primario. Si damos un paso más alto, nos encontramos con el nivel superior o antropológico, que contempla la realidad del ser humano en su completa dimensión y no solo en la meramente biológica, ahí claramente podemos afirmar que el ser humano es un ser social, que se mueve por el amor y necesita de los otros para poder proyectarse en su verdadero desarrollo. Necesita, poder comunicar y de la comunicación con los demás.

El manipulador, explica Alfonso López Quintás, no da razones, quiere vencer sin convencer. Mientras que el maestro da argumentos y razones para saber distinguir, no confunde los conceptos, ayuda a pensar con rigor y a saber analizar los distintos niveles, cosa que el manipulador no hace, porque no matiza, y utiliza los conceptos borrosamente, lo cual impide ver la realidad.

Hay quienes parecen enciclopedias ambulantes, pero son realmente primitivos en el pensar, por poner un ejemplo, decía López Quintas: el aborto, el uso meramente placentero del cuerpo, según algunos forma parte del derecho al propio cuerpo: “el cuerpo es mío”. Pero eso es en un nivel muy primitivo, y, falto de verdad, porque no nos pertenece el cuerpo: somos corpóreos, cosa bien distinta, y hemos de respetar las funciones que Dios Creador dio a nuestro cuerpo para un fin determinado, sin imponer ningún tipo de arbitrariedades que incluso irían contra la ley natural, aún haciendo creer que es en uso de la libertad, y no de una mentira. Esa libertad sería una libertad de objetos, pero no de ser humano y por lo tanto racional.

A nivel uno no tener trabas que nos impiden actuar está la libertad de maniobra. Mientras más normas menos libertad, como podemos decirlo acerca del código de circulación.

A nivel dos, estaría la partitura del pianista, no hay libertad para colocar notas disonantes o desafinadas, pero la belleza de la partitura lo tiene todo y en su fiel interpretación está el deleite. No hay libertad con la partitura pero sí la libertad de la partitura.

El buen maestro sabe crear un clima de cordialidad, no se limita a impartir su clase, luego habla con los alumnos y “crea un clima”.

Le oí comentar a Alfonso López Quintás, que le pregunta a sus alumnos qué función ejerce en la vida el ser mentiroso, y se quedan sin saber qué responder. Luego, les va argumentando el valor de saber encontrarse, de abrirse al otro, el valor de la generosidad, de ser veraz. Se genera un encuentro, hay comunicación. Si no se da, se suscita desconfianza y no hay encuentro. La función de la mentira es negativa no se prodiga en esfuerzo, en generosidad, en cordialidad, en comunicación.

Si uno piensa bien, acaba siendo creativo. La creatividad decide nuestra felicidad como persona y no requiere necesariamente dotes artísticos, sino humanos que son más sublimes e importantes. La madre, tal vez extremadamente inculta, que mientras amamanta a su bebé lo acaricia, está siendo grandemente creativa porque está produciendo una creatividad de urdimbre afectiva para el desarrollo del niño con normalidad.

Los valores dan capacidad para crear encuentros, es la pedagogía de la admiración. Vivir acordes a la condición de personas. Sus frutos son de alegría interior, de gozo festivo, de comunicación respetuosa. Cuando me encuentro de verdad, siento el ideal de la unidad, no el de la lucha ni de la disensión. Crear encuentro y comunicar. Cuando hacemos esto, tenemos capacidad de ser guías de los demás.

Dicho esto, “El caso MARE”, no es tanto un caso de corrupción, sino más bien un caso falto de creatividad.

Un ex presidente, que mientras impartía sus clases en la cátedra Shapiro de la Elliot School of International Affairs, en George Washington University, supo hacer semejante campaña para obtener la Secretaría General en la OEA, por consenso de los 34 países demócratas a la primera, y, que aún teniendo a su cónyuge con grandes dolores que llegaron a hacer necesarias dos intervenciones quirúrgicas para reemplazo de caderas; que durante sus vacaciones y la convalecencia de su consorte se trabajó el plan de remodelación necesario para servir especialmente a los países más necesitados promoviendo los derechos humanos, y para ello elevar el nivel de educación de todos a fin de que puedan valerse por sí mismos en este mundo global en el que vivimos; así como la preservación de la paz y la democracia en el continente; ciertamente requiere tener personal cualificado que sepa y pueda comunicar, adelantarse, y tener una actitud pro-activa, máxime si se dan ciertas noticias que requieren especial atención a todos los medios de comunicación, para aclarar, en lugar de cerrar puertas.

Ya comenté en otra ocasión, en un diario costarricense, que si algo se le puede reprochar a Miguel Ángel Rodríguez es apoyarse en algunas personas, o encomendarles tareas, para las que no están preparadas; luego viene la falta de ética, el consabido golpe por su traición, o los daños por omisión, no sólo con respecto a su persona, sino lo que es menos varonil aún, con respecto a su consorte. Miguel Ángel Rodríguez premia la lealtad de algunos, cosa digna de agradecer, pero, a veces sin calibrar la idoneidad para el cometido al que los llama o propone.

Una persona en el cargo de Secretario General en la OEA, y con esa carga, necesita de personal cualificado para hacer frente a las necesidades de comunicación, con actitud pro-activa. No pretendamos que el recién nombrado Secretario General, hace ya 3 años, tuviera tiempo, para poder, además, estar en el día a día de esa importante tarea. Por mucho derecho y economía que sepa, no tiene porqué dominar todas las técnicas y tácticas que sí debe manejar quien asume ese gran e importantísimo cometido de la comunicación.

Carmen Soto
Escritora y Consultora de Comunicación.

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