Política

“El Caso MARE” y la creatividad. (Parte II)

Ha transcurrido ya dos años y tres cuartos, de su detención ilegal por la acusación de un procesado confeso, pero no hay acusación formal en su contra, ni se le ha otorgado un juicio justo que es lo que reclama y para lo que voluntariamente dimitió y regresó a su país.

Carmen Soto
Se da el caso que en la última visita a Madrid de Rodríguez Echeverría, en julio de 2004, para impartir una conferencia en el I Foro Atlántico, cuyo tema era: “Europa – América: los desafíos del siglo XXI”, bajo la dirección de Mario Vargas Llosa, presidente de la Fundación Internacional para la Libertad, y en el que participaron el ex presidente José María Aznar, así como importantes personalidades y autoridades de distintos países: Trinidad Jiménez, en aquel momento coordinadora de política exterior del PSOE; Pablo Izquierdo, Presidente de la Fundación Iberoamérica Europa; Bernardino León, secretario de estado de política exterior para Iberoamérica; Pedro Schwartz, catedrático de Historia de las Doctrinas Económicas; Jeane Kirkpatrick, ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional y embajadora de Naciones Unidas, EE UU; el politólogo Giovanni Sartori, Italia; el conocido escritor y periodista Carlos Alberto Montaner, Cuba; Jean Francoise Revel, autoridad como filósofo y periodista, Francia; Alejandro Chafuen, presidente de la Atlas Foundation de EE UU, y un largo etcétera de la misma talla, incluyendo Embajadores de los EE UU.

El ex presidente Rodríguez y recién nombrado Secretario General de la OEA llegó a España, acompañado de una persona, a la que se le otorgó expresamente para ese cometido, a petición suya, un alto rango diplomático, concedido por la misión que habría de desempeñar como responsable de comunicación, del costarricense que, hasta ese momento, había obtenido el puesto más alto en el continente americano. Su colaborador, había llegado a trabajar a la Misión Permanente de CR ante la OEA, un año antes con este mismo fin. Pero, llamaba la atención que en lugar de cambiar impresiones con el personal de la embajada de su país en España y sentarse junto a ellos durante las sesiones de dicho foro, se colocara en el lado opuesto más bien detrás, y mientras personalidades de talla ya mencionadas impartían sus conferencias o participaban en mesas redondas, durmiera placida y cómodamente sentado en el asiento, para despertarse solo cuando sonaba su móvil.

Estuve presente, iba con una persona del ámbito diplomático, no daba crédito a lo que veía. ¿Cómo era posible que, el recién nombrado Embajador Alterno para asistir al nuevo Secretario General de la OEA tuviera el descaro de acurrucarse para dormirse placidamente, delante de todos, durante todas las sesiones, y con un tema tan importante para la misión que le esperaba? Aquello ciertamente no era una simple cabezada.

Pude ser testigo, que tras preguntarle si podría entregarlo a su regreso, una señora le llevó dos tomos de libros de cocina para obsequiar a doña Lorena Clare que se encontraba operada de su cadera y convaleciente, sola en Washington. A su edad había acometido las tareas culinarias con ilusión, mientras su marido se postulaba para la Secretaría General de la OEA. Ante mi asombro el susodicho “Embajador Alterno” le dijo a esa señora: Ah, no, doña X eso me pesa mucho, deme su celular y yo la llamo. La señora había le traído los dos libros después del almuerzo, a 40 grados, y con las mismas tuvo que llevárselos a su casa y mandárselos a doña Lorena a través de una amiga que fue mucho más servicial, sé que hasta la fecha no ha recibido en su celular la anunciada llamada.

Si esa actitud se dio en un foro internacional, con ambiente de intercambio, trabajo y estudio, donde todos demostraban interés y respeto compartiendo experiencias, ciertamente hay una relación carente de la más elemental creatividad, y como ya se ha explicado anteriormente, esa actitud crea barreras en vez de lazos de unión y de comunicación.

Le ofrecí al recién electo Secretario General, entregarle los recortes de prensa de lo publicado acerca de las múltiples entrevistas que le hicieron, ya que su mera presencia era noticia de primera. Me dijo: no te molestes, ya me lo hacen. Pero pude comprobar que aunque “supuestamente” se lo hicieran, no los tenía. Hoy día con los medios de comunicación al alcance no hay excusa para no tenerlos en el día, y estudiar su contenido. No era mi cometido ni mi obligación hacerlo, pero la carencia era patente, y por eso, aunque como es habitual en Miguel Ángel Rodríguez, no aceptar servicios o favores, se los llevaba, y claramente comprobaba que no se los habían proporcionado.

Esas barreras de comunicación, que según es sabido, ya las creaba en la Misión Permanente de Costa Rica ante la OEA, y en su trato con Embajadores de gran prestigio, o impidiéndoles el acceso a don Miguel Ángel Rodríguez cuando lo necesitaban; ante una situación como la que se iba desencadenando en Costa Rica, con un presidente de la República que, para alcanzar popularidad se otorgó el gran abuso de sobrepasar sus poderes invadiendo los que no le eran otorgados; en lugar de conseguir una buena comunicación con los medios de comunicación, y aclarar la situación, iba crispándola cada vez más, hasta llegar a su total descontrol.

“El Caso MARE” es un auténtico caso de falta de creatividad, y de una crisis de comunicación desbordada, no controlada, y totalmente desatendida en su momento más crucial, que tristemente desencadenó en el show a su llegada al aeropuerto Juan Santamaría; lo que desde un principio, con creatividad y buena comunicación, se hubiera podido evitar. ¿Dónde estaba y qué hacía el susodicho “Embajador Alterno”?

Si uno sabe que no llega a lo que debe que afrontar, tiene el deber moral de pedir ayuda, pero no debe inhibirse o sentirse autosuficiente. Si esa persona me lee, que no se sienta ofendida, porque no es mi intención ofenderle, sino más bien despertarle, para que algo así no vuelva a ocurrir y sepa comunicar, si los medios de comunicación así lo requieren.

Hubo buenos profesionales que tras su regreso a Costa Rica supieron transmitir lo que don Miguel Ángel tenía que decir, empezando por Amelia Rueda, directora de Radio Monumental, a quien Rodríguez pudo dar sus primeras declaraciones a la prensa, en una entrevista exclusiva, desde la cárcel de La Reforma. Últimamente hemos podido ver el apoyo de algunos profesionales para hacer posible que su voz llegue al mayor número de costarricenses y al resto del mundo. Eso es comunicar debidamente, y lo que faltó y brilló por su ausencia en los momentos más cruciales de este doloroso caso, aún cuando un cualificado experto dio su asesoramiento por amistad hacía una persona allegada, para evitar que la crisis de comunicación continuara sin timón, pero por la opinión del susodicho “Embajador Alterno” fue desestimado.

Ha transcurrido ya dos años y tres cuartos, de su detención ilegal por la acusación de un procesado confeso, pero no hay acusación formal en su contra, ni se le ha otorgado un juicio justo que es lo que reclama y para lo que voluntariamente dimitió y regresó a su país.

Por el bien de todos, una vez ocurrido lo que ocurrió, esperemos que a Rodríguez Echeverría se le otorgue un juicio justo, y, que si los jueces lo declararan sin el delito que un acusado confeso a fin de rebajar su propia pena le atribuye, que Miguel Ángel Rodríguez pueda volver a su puesto en la OEA, si así fuera su deseo.

Carmen Soto
Escritora y Consultora de Comunicación.

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