América, Economía y Sociedad

El crecimiento de las minorías y la reforma migratoria en Estados Unidos

Los asiáticos son los que más han crecido en 2012, pero los hispanos siguen siendo la minoría más numerosa del país y suponen el 17% de la población. Al ser una población más joven, los inmigrantes hacen una aportación positiva a la asistencia sanitaria y la Seguridad Social

El Senado de Estados Unidos acaba de aprobar el proyecto de reforma migratoria que pretende regularizar a los 11 millones de sin papeles que viven en el país. Ahora el proyecto tiene que recibir el visto bueno de la Cámara de Representantes, donde el debate será aún más difícil. Pero los últimos datos sobre la composición racial del país, muy difundidos en la prensa norteamericana, podrían ampliar el enfoque de la discusión.

Por una holgada mayoría de 68 votos frente a 32, el Senado estadounidense dio luz verde el 27 de junio al proyecto presentado por el “comité de los ocho”. Catorce senadores republicanos votaron junto con los demócratas, lo que supone una hazaña en una cámara que se ha polarizado en los últimos meses.

Después de varios meses de negociaciones, el proyecto sale adelante conservando las tres líneas maestras de la reforma:

1. Se establece un largo proceso de regularización para los sin papeles. Para obtener un permiso de residencia que les autorice a trabajar y a obtener el carné de conducir, tendrán que pagar una multa por haber entrado de forma ilegal en el país, así como los impuestos atrasados. Al cabo de diez años en esta situación legal podrán obtener el permiso de residencia permanente (“green card”), y después de otros tres años podrán optar a la ciudadanía.

2. Se refuerza la seguridad en la frontera con México. Entre otros controles, se duplica el número de agentes que componen la Patrulla Fronteriza y se amplía la construcción del muro (de 1.047 kilómetros pasará a 2.173). Una de las enmiendas al proyecto autoriza la toma de huellas dactilares a los extranjeros que abandonen el país por alguno de los 30 aeropuertos con más tráfico. Otras medidas de vigilancia van destinadas a sancionar a los empleadores que contraten a inmigrantes ilegales.

3. Se crean nuevos visados de trabajo para atraer inmigrantes altamente cualificados y otros –en función de las necesidades económicas del país– para trabajadores agrícolas y poco cualificados, a la vez que se reducen los visados para la reunificación familiar.

Minorías que son mayoría
Los partidarios de la reforma migratoria temen que ahora los republicanos de la Cámara de Representantes frustren el proyecto, como ya ocurrió en 2007 con otra iniciativa bipartidista. Muchos de los detractores siguen viendo este debate como un dilema entre regularizar o no a los sin papeles (y, en el fondo, como un problema ligado a la seguridad). Pero las nuevas cifras sobre el crecimiento de población experimentado por las minorías podrían llevar la discusión por otros derroteros.

Según los últimos datos de la Oficina del Censo, el aumento de la población de EE.UU. procede más de las minorías que de los ciudadanos de raza blanca. Este cambio lleva a algunos a pronosticar que las nuevas olas de inmigrantes tendrán un papel importante en el crecimiento económico del país.

Entre julio de 2011 y julio de 2012, la población blanca de EE.UU. (que representa un 64% del total) creció un 0,1%, mientras que el resto de la población –la formada por el conjunto de las minorías– creció un 1,9%. La población asiática ha sido la minoría que más ha crecido en el último año (+2,9%). Le siguen los hispanos (+2,2%) y los negros (+1,3%).

Más del 60% del aumento de la población asiática se debió a la inmigración. En cambio, el crecimiento de los hispanos se debió sobre todo a los nacidos en el país (tan solo el 24% procede de la inmigración). Pese al aumento de los asiáticos, que son ahora el 6% de la población total, los hispanos siguen siendo la minoría más numerosa del país (más de 50 millones) y suponen el 17% de la población.

Otro dato interesante es que, actualmente, la mitad de niños menores de 5 años en el conjunto del país pertenece a una minoría. Si las tendencias de crecimiento de población siguen como hasta ahora, en dos años los niños de minorías en ese tramo de edad llegarán a ser mayoría, según las previsiones de la Oficina del Censo.

Además, en cinco estados las minorías ya son mayoría, lo que lleva a preguntarse qué sentido tiene calificar de minoría a los que simplemente no son blancos nacidos en el país. Es lo que ocurre en los estados fronterizos de California (el 60% de la población pertenece a una minoría); Nuevo México (60%) y Texas (55,5%), así como en Hawai (77,2%) y el Distrito de Columbia (64.5%).

La aportación económica de los sin papeles
Frente a la creencia de que los inmigrantes son una carga económica para los nacionales, hay indicios de que –a medida que se jubila la generación del baby boom– la población inmigrante cada vez va a ser más necesaria para contribuir a afrontar los gastos sociales que generarán los jubilados.

Un estudio reciente del Harvard Medical School muestra la enorme aportación que realizan los inmigrantes legales al programa federal para pensionistas Medicare. Entre 2002 y 2009, generaron unos beneficios de 115.000 millones de dólares en la parte del programa destinada a cubrir la asistencia sanitaria (financiada con un impuesto sobre la renta). En el mismo período, los nacionales supusieron un déficit de 28.000 millones en la misma partida.

Esta diferencia se explica porque la población inmigrante es más joven que la nacional, y por tanto con mejor salud, de modo que proporcionalmente hay menos beneficiarios a los que el programa debe financiar. En efecto, la edad media de los hispanos ronda los 27 años, mientras que la de los blancos está en 42.

Como señala The New York Times, una limitación de este estudio es que Medicare solo representa una quinta parte del gasto sanitario de EE.UU. Para comprender el impacto que tienen sobre el conjunto habría que valorar otras partidas del presupuesto. Tampoco hay datos sobre los inmigrantes ilegales; es cierto que no tienen derecho a la asistencia social, pero se benefician de los servicios de urgencias, que están obligados a atender también a quienes no tienen seguro médico.

Ahora bien, que un inmigrante sea ilegal no significa que no pague impuestos. Muchos sin papeles utilizan números falsos de seguro social con los que pagan impuestos sobre sus ingresos. Según estimaciones de Stephen C. Goss, director de la Administración del Seguro Social, en 2010 los inmigrantes ilegales aportaron a la Seguridad Social un superávit de unos 12.000 millones de dólares.

En una carta reciente al senador republicano Marco Rubio, uno de los artífices de la reforma migratoria, Gross defiende que a largo plazo el nuevo proyecto puede tener efectos positivos para la Seguridad Social. Por su parte, The Heritage Foundation sostiene que los “costes de la amnistía” supondrán al conjunto de los contribuyentes “billones de dólares”. Lo que no tiene en cuenta este think tank son las ventajas –también económicas– de regularizar a los sin papeles.

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