Economía y Sociedad

El gasto sanitario vuelve a aumentar

El gasto sanitario en los países de la OCDE ha vuelto a aumentar, después de haberse frenado o incluso retrocedido en diversos países durante la crisis económica, a partir de 2009. En 2012 el gasto sanitario suponía como media un 9,3% del PIB (frente a un 9,2% en 2011), pero aún por encima de su nivel de antes de la crisis, que era 8,6%.

En Europa, el gasto sanitario ha seguido bajando en 2012 en los países del sur más tocados por la crisis (Grecia, Italia, Portugal y España), así como en República Checa y en Hungría.

En América Latina, en cambio, Chile y México han registrado una fuerte alza del gasto sanitario en 2012, del 6,5% y del 8,5% respectivamente, en gran parte por su esfuerzo para asegurar una cobertura universal del seguro de enfermedad.

En EE.UU., que es el país de la OCDE con el gasto sanitario más elevado, el aumento en 2012 ha sido del 2,1%, por encima de la media de la OCDE.

Hay un marcado contraste entre los primeros años de este siglo, donde el gasto sanitario crecía en términos reales a una media del 4,1% anual, y la tendencia a partir de 2009, donde el crecimiento fue solo del 0,2%

Si en el año 2000 el dinero público representaba el 70,3% de todo lo gastado, en 2012 esta proporción era del 72,3%. No obstante, la cifra real puede que sea algo menor, ya que el informe toma los datos de 2011 para España y Portugal –no cuenta con los de 2012­–, y es muy probable que en estos dos países tan castigados por la crisis el gasto público se redujera de un año a otro, siguiendo la tendencia negativa de años anteriores.

Estados Unidos, a la cabeza del gasto
Dentro de la OCDE hay importantes diferencias en cuanto al dinero que se destina a la sanidad, y también en cuanto a la proporción de gasto sanitario privado y público. A veces se dan diferencias incluso entre países cercanos y de cultura similar. Por ejemplo, Dinamarca y Noruega no siguen el modelo de Finlandia e Islandia, donde el gasto privado tiene más incidencia en el total. Lo mismo puede decirse de Japón y Corea.

El país que más gasta con respecto a su PIB es, con mucha diferencia, Estados Unidos. La sanidad se lleva un sexto de toda la riqueza nacional. Francia y Alemania gastan mucho menos en términos absolutos, pero son dos de los países donde la sanidad representa un mayor porcentaje del PIB. En general, los países más ricos dedican más parte de sus recursos a sanidad (aunque hay algunas excepciones como Noruega o Irlanda), y los pobres menos, entre otras cosas porque el gasto privado apenas puede aportar lo que no subvenciona el público.

Como media, en los países de la OCDE el gasto sanitario público representa un 72% del total. Por encima están sobre todo algunos países del norte de Europa (con el Reino Unido entre ellos) y Japón; por abajo, fundamentalmente países pobres, pero también otros de ingresos medios o altos como Estados Unidos –el país de la OCDE con el porcentaje más bajo– Corea y Suiza.

España está en la media si se mira el gasto, público y privado, con respecto al PIB (9,4% respecto al 9,3% de la OCDE), aunque en términos relativos –dólares per cápita– se encuentra algo por debajo. También está en la media en cuanto al porcentaje de gasto público respecto del total, un 72,3%.

Gasto público con respecto a la riqueza
No obstante, para valorar el esfuerzo real de una economía por dotar de sanidad pública a sus ciudadanos es más significativo fijarse en lo que el gasto público representa respecto al PIB nacional. En general, también son países ricos los que encabezan la lista, pero algunos de los países con mayor riqueza per cápita (Noruega, Estados Unidas y Suiza) dedican una cantidad de recursos a la sanidad pública mucho menor, proporcionalmente a su PIB, que otros con menos recursos como Dinamarca o Francia. Entre los más pobres tampoco se da una correlación directa entre riqueza y gasto público en sanidad.

También en este indicador España se encuentra en la media: 6,8% respecto al 6,7% de la OCDE, por lo que no parecen justificadas –al menos teniendo en cuenta los datos hasta 2012– las quejas de que España haya desasistido su sanidad pública.

Una tendencia ascendente
En cuanto a la evolución del gasto público de 2000 a 2012, las estadísticas de la OCDE muestran que este ha aumentado un 4,1% por encima del privado. En algunos países la diferencia de crecimiento a favor del público es especialmente grande: Holanda y Turquía son ejemplos de naciones –una de altos ingresos, otra de bajos– donde la cobertura pública es cada vez más fuerte.

En España, el gasto público absoluto aumentó un 4,6% desde 2000 a 2011, por encima de la media de la OCDE. No obstante, sería interesante conocer cómo ha evolucionado este aspecto desde entonces para comprobar el efecto real de los tan denostados “recortes”. Lo que sí dejan claro las estadísticas es que, para algunos de los países más próximos a España, la desaceleración en gasto público ya había comenzado antes. En el mismo periodo en que esta inversión crecía un 4,6% en España, el incremento fue igual o menor al 2% en Portugal, Italia, Francia y Alemania.

Recursos hospitalarios
Más allá de lo relacionado con el gasto, la OCDE también ofrece cifras sobre los recursos hospitalarios de los que dispone cada país. En cuanto al número de médicos por cada 1.000 habitantes, España (3,8) se encuentra en el grupo de cabeza, junto con Noruega, Portugal, Italia y Suecia. No ocurre lo mismo con respecto a la ratio de enfermeras con respecto a la población (5,2 frente a 8,8 de media), ni tampoco en cuanto al número de camas por cada 10.000 habitantes (3 por las 4,7 de media). En ambos casos, España aparece entre los seis resultados más bajos de la OCDE.

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