Desde que el ex obispo Fernando Lugo decidiera renunciar a su funciones sacerdotales para dedicarse a la política en Paraguay, el presidente Nicanor Duarte Frutos ha deteriorado fuertemente la relación de su gobierno con la Iglesia Católica.
Paraguay: las elecciones 2008 afectan la relación Estado – Iglesia
Nuevamente, el primer mandatario paraguayo, Nicanor Duarte Frutos y en esta oportunidad, algunos de sus principales referentes cuestionaron fuertemente ayer a los miembros de la Iglesia Católica. La reacción gubernamental se dio en el marco de afirmaciones vertidas por monseñor Ignacio Gogorza, quien aseguró que “la Iglesia se siente ofendida por las fuertes declaraciones que emitiera Duarte Frutos el pasado domingo” donde pidió “no confiar en uno que usa sotana”, en directa alusión al ex obispo Fernando Lugo, principal oponente de cara a las elecciones 2008.
Duarte Frutos sostuvo que “así como podemos cuestionar a muchos políticos, así como ellos (los obispos y sacerdotes) tienen el derecho a decir que desconfían de los políticos, también el ciudadano tiene el derecho a desconfiar de ciertos sacerdotes y de ciertos pastores de otras Iglesias”
“Y yo no estoy generalizando. Por eso dije: cuidado con aquel sacerdote que no se porta como tal porque hay muy buenos sacerdotes. Eso dije (…) Eso está en mi discurso. Por qué cuando el Presidente o un político formula una opinión o hace una impugnación, ciertos miembros de la jerarquía reaccionan de manera desproporcionada”, indicó Duarte Frutos luego de saber que la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) se sentía molesta por sus declaraciones y tiene previsto reunirse en los próximos días a fin de rubricar un documento donde manifestará el disgusto por los continuos agravios que, según sostienen, realiza Duarte Frutos hacia la Iglesia.
La actual postura del mandatario paraguayo responde a una alusión, hecha días atrás por Monseñor Claudio Giménez, de Caacupé, quién señaló que la plata que se habían robado de un aeropuerto, era posiblemente para financiar la campaña electoral del gobierno.
En este marco, Duarte Frutos sostuvo: “qué pasaría si yo dijera hoy por qué las parroquias de la Cordillera están en tan mal estado. Por qué las pequeñas iglesias de Cordillera están destartaladas; ¿no será que la plata de los fieles de Caacupé se está mal usando? (…) ¿Qué pasaría si yo dijera, mire, creo que el responsable de la diócesis de Caacupé, probablemente no está usando bien la plata de los fieles? Eso generaría un escándalo, pero yo no estoy diciendo eso” indicó el presidente de Paraguay.
Por su parte, Julio Fanego, senador colorado y político muy cercano al presidente sostuvo en relación a la Iglesia Católica que “es muy difícil confiar en nadie, tenemos que cuidarnos nosotros mismos, y ellos tienen que cuidar un poco más su Iglesia, porque por eso es que tenemos tantas sectas y tantas iglesias. Éste, de un país católico se está convirtiendo en un país evangélico por la falta de credibilidad de la Iglesia Católica”
La relación entre la Iglesia Católica y el Estado paraguayo comenzó a deteriorarse luego de que Fernando Lugo, obispo emérito de San Pedro, renunciara a su sacerdocio para dedicarse a la política nacional y presentarse como candidato presidencial para los próximos comicios del 2008.
El pico máximo de tensión se produjo el pasado domingo, cuando Duarte Frutos durante un discurso señaló que la población de Paraguay debía “no confiar en los curas que no se comportan como curas, en los que usan pollera larga pero ahora vienen a decirnos que les gusta otra cosa, porque ese nos hará más pobres”
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