Miles de seguidores del grupo islámico Hezbolá acamparon ayer en carpas en el centro de Beirut, mientras el grupo guerrillero y sus aliados incrementaban la presión para que el gobierno de Fuad Saniora abandone el poder.
Máxima tensión política en Líbano
Es el segundo día en la campaña de la oposición por derribar al gobierno libanés y ninguno de los dos lados parece estar dispuesto a dar el brazo a torcer.
Cientos de simpatizantes de la oposición pasaron la noche en las calles de Beirut, luego de un día de protesta en el que el centro de la capital se vio paralizado por marchas.
La oposición ha prometido que continuar presionando hasta que el primer ministro, Fouad Siniora, y su gabinete renuncien.
Por su parte, Siniora y varios de sus ministros permanecen en sus oficinas y sostienen que están defendiendo la democracia y la Constitución, y que resistirán.
La protestas están lideradas por el grupo radical chiita Hezbolá y otros aliados pro-sirios.
Larga lucha
Los manifestantes se prepararon para pasar una segunda noche en el centro de Beirut.
La oposición parace estar preparándose para una larga batalla.
Los manifestantes han montado carpas en el centro de Beirut y bloquearon varias calles y avenidas que conducen a las oficinas del primer ministro.
Negociaciones de último momento en la noche del viernes lograron que al menos algunas de las calles que llevan a las oficinas del primer ministro permanecieran abiertas.
En cierto sentido, esta protesta recuerda aquéllas llevadas a cabo por manifestantes anti-sirios en el 2005, que buscaban derrocar al gobierno pro-sirio de entonces.
La oposición insiste que lo que busca es una reconfiguración política. De hecho todos los ministros chiitas han renunciado a sus puestos en el gabinete, y esa ausencia convierte al gabinete en anticonstitucional, por su falta de representatividad.
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