Se espera que Bush explique su ´declaración de intenciones´ el próximo miércoles, enfocando su nueva iniciativa como un proyecto de cooperación conjunto por parte de EEUU y del Gobierno iraquí para atajar la violencia sectaria en Irak
La prensa estadounidense especula con la nueva estrategia de Bush en Irak
El presidente estadounidense George Bush expondrá a la luz pública esta semana sus planes sobre una nueva estrategia en Irak, basada en dos factores: la victoria demócrata en las elecciones legislativas y la presentación del informe Baker-Hamilton por parte del Grupo de Estudios sobre Irak.
El diario estadounidense ´New York Times´ anticipa que Bush pretende dar luz verde a la llegada de hasta 20.000 nuevas tropas de combate y destinar cerca de 1.000 millones de dólares para reconstrucción y nuevas infraestructuras en un país absolutamente devastado por un conflicto que, el próximo mes de marzo, cumplirá su cuarto aniversario.
Esta nueva iniciativa, que de momento lleva el título provisional de ´Un nuevo camino´, todavía está en manos del equipo del presidente estadounidense, cuyos redactores se encuentran puliendo el discurso con el que Bush se dirigirá a la nación y en el que todavía faltan por detallar aspectos clave como la cantidad exacta de dinero que el presidente pedirá al Congreso, o un comentario en profundidad sobre su ´programa de trabajos y entrenamiento para la población en Irak´. Un programa que ´hubiera funcionado estupendamente en 2003, pero ahora estamos en un Irak muy diferente´, hizo notar un funcionario estadounidense al diario, desde el anonimato: la lucha por el control sectario en Irak supera ahora, y con mucho, los deseos de la población por encontrar nuevos empleos.
El diario realizó sus consultas a varios oficiales estadounidenses, republicanos y demócratas, que realizaron sus comentarios desde el anonimato, a la espera de la declaración oficial.
Basándose en las recomendaciones del informe presentado por el ex secretario de Estado James Baker, la retirada estadounidense en Irak queda completamente descartada. El pasado jueves, se conoció que el Pentágono reveló extraoficialmente una propuesta de ampliación de tropas en 9.000 unidades a las que se unirían cinco brigadas de combate iraquíes bajo la aprobación del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, que comunicó esta decisión al presidente Bush el pasado jueves, tras una larga conferencia telefónica.
Sin embargo, esta nueva estrategia se enfrenta a numerosos problemas. Por un lado, miembros del departamento de Defensa confesaron al diario su escepticismo sobre los refuerzos iraquíes: kurdos de las milicias ´pesh merga´ cuya capacidad para acabar con la lucha sectaria en Bagdad se ha visto puesta en duda, debido a que su principal prioridad hasta el momento ha sido salvaguardar los bastiones kurdos en Irak, como Mosul.
Por otra parte, un incremento de tropas supone un enfrentamiento directo entre Bush y los líderes del nuevo Congreso demócrata, que el pasado viernes recomendaban, en una misiva dirigida al presidente estadounidense, ´una retirada progresiva de las tropas´, con el mes de mayo como fecha límite.
Se espera que Bush explique su ´declaración de intenciones´ el próximo miércoles, enfocando su nueva iniciativa como un proyecto de cooperación conjunto por parte de EEUU y del Gobierno iraquí para atajar la violencia sectaria en Irak. Sin embargo, fuentes anónimas del departamento de Defensa explicaron al diario estadounidense que, con toda probabilidad, el presidente se mostrará ´poco explícito´ en cuanto al número de fuerzas estadounidenses que permanecerán en Bagdad tras la esperada cesión de poderes a las fuerzas de seguridad iraquíes.
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