El Departamento de Estado norteamericano publicó su informe anual sobre la situación de los Derechos Humanos en el mundo y criticó a varios países de América Latina, incluso aliados, como Colombia o México, pero sobre todo a Cuba y Venezuela.
“Cuba es una mancha en la región sobre los Derechos Humanos”
Al presentar el informe, la secretaria de Estado adjunta, Paula Dobriansky, afirmó que el régimen de La Habana “sigue siendo una mancha en el impresionante avance de la libertad en todo el mundo” y agregó que en el resto de los países de América Latina, la opinión del Departamento de Estado es “más moderada”.
Los dos grandes “puntos negros” fueron Cuba y Venezuela, dos naciones con las que Washington mantiene “gélidas” relaciones. Según el Departamento de Estado, Cuba es una “mancha” en la región en los avances de los Derechos Humanos y Venezuela ha sufrido un “retroceso” en el último año.
Según el informe, “a pesar de algunos intentos de mejora en algunas áreas, en lo que respecta a las libertades fundamentales en Venezuela persisten serios problemas”. En concreto, el informe alude a la politización del sistema judicial, a raíz de la ley que entró en vigor el pasado mes de mayo, que amplía el número de jueces en el Tribunal Supremo.
Por otro lado, el subsecretario adjunto de Estado, Michael Kozak, mencionó a Bolivia como uno de los países donde “un gran porcentaje de la población no participa en el proceso político”. En Perú, a diferencia de otros años, en 2004 no se registró ninguna muerte a consecuencia de la tortura, pero lo que sí se produjeron fueron múltiples situaciones de acoso a la prensa.
En Ecuador, el informe destaca que algunos miembros de la Policía siguieron torturando y abusando de sospechosos y prisioneros, “a menudo con impunidad”. El Departamento de Estado denuncia también que la mayoría de los países del istmo centroamericano registraron en 2004 problemas por el uso excesivo de la fuerza, hacinamiento en las cárceles, maltrato de detenidos y hasta ejecuciones extrajudiciales.
Críticas para México y Colombia
El Departamento de Estado también tuvo críticas para los países aliados como México o Colombia. En cuanto al primero, el informe expresó su preocupación por los “serios problemas” de violencia en la región fronteriza de México y en el suroeste de ese país, aunque elogia los esfuerzos del Gobierno en 2004 por hacer que se respeten los derechos humanos.
Sobre Colombia, Washington señaló que el respeto a los Derechos Humanos mejoró “significativamente” en 2004, a pesar de que paramilitares, guerrillas e integrantes de las Fuerzas Armadas violentan las libertades fundamentales. Sin embargo, también indica que a pesar de esta mejoría, Colombia enfrenta, entre otros, el problema del “soborno e intimidación” de jueces, fiscales y testigos.
El estudio subraya que el número de asesinatos se redujo el año pasado en un 16 por ciento con respecto a 2003, siendo el más bajo de los últimos 18 años. El año pasado, el conflicto interno colombiano costó la vida a entre 3.000 y 4.000 personas, incluidos los muertos en combate, los asesinatos políticos y las desapariciones forzadas.
Además, la violencia y la inestabilidad provocó el desplazamiento de al menos 137.000 civiles el año pasado, y el número de desplazados internos podría haber superado ya los dos millones, entre ellos, 800.000 niños.
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