Es cierto que las elecciones en Iraq no se celebrarán en el mejor ambiente posible pero el Gobierno interino se muestra convencido de que este sufragio resulta de vital importancia para “colocar al pueblo en la senda correcta”.
15 DÍAS PARA LOS COMICIOS
Cuando faltan menos de dos semanas para la celebración de las elecciones en
Iraq, en las que la población deberá elegir a los candidatos que formen parte de
una Asamblea Nacional transitoria, de un parlamento para la región autónoma
kurda y los consejos provinciales, y después de que los actos de violencia sean
una constante en el país, el ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Hoshiar
Zibari, contesta a aquellos que consideran que el referéndum debe
aplazarse.
Según Zibari, un retraso en la elecciones significaría que
“Iraq y la democracia han sucumbido a las amenazas de los grupos terroristas”.
Además, el ministro considera que la decisión de establecer la jornada electoral
en el día 30 de enero “ha llegado a un punto sin retorno, que nos obliga a
mantener la fecha”.
El titular interino de Asuntos Exteriores cree que
aunque haya muchos que defienden el aplazamiento “para permitir que todos los
grupos participen, lo cierto es que hacer esto supondría graves problemas, y
afectaría directamente a otras cuestiones como la fecha para la formación del
nuevo Gobierno”.
Todo preparado
A
este respecto, Zibari insistió en que todos los preparativos para el proceso
electoral están en marcha, incluido un dispositivo especial de seguridad
destinado a tratar de evitar ese día la violencia terrorista.
Respecto
al significado que tendrán estos comicios, Zibari afirma que servirán para
“colocar a los iraquíes en la senda correcta a la hora de decidir su destino y
el futuro de las tropas extranjeras presentes en su territorio”, aunque
reconoció que esto no será la “varita mágica que haga desaparecer los problemas
que abruman al país”.
El domingo, el Gobierno interino hizo publica su
estrategia de seguridad para el 30 de enero, y reconoció que la votación quedará
restringida, a causa de la violencia, en cuatro de las provincias del país,
aunque no las identificó. Las medidas incluyen declarar tres días festivos y
prohibir la circulación de vehículos en las cercanías de los centros
electorales, explicó el ministro de Estado, Wael Abdul Latif.
Además,
cerca de 100.000 policías y otras Fuerzas de Seguridad serán desplegados esa
jornada para controlar la seguridad en torno a los centros electorales, que
quedarán protegidos por un triple anillo de agentes.
Cerca de 6.000
centros electorales pretender ser abiertos ese día en las provincias en las que
se celebra la votación, de la que están excluidas las zonas kurdas de
Sulimanyia, Arbil y Dhuk, bajo estatus especial desde 1990.
Petición de observadores
Pero a pesar de la
sensación de moderado optimismo, dadas las circunstancias, que pretenden
trasmitir los dirigentes interinos, lo cierto es que el primer ministro, Iyad
Alaui, pidió el pasado domingo el envío de observadores para las elecciones del
30 de enero en Iraq, en una entrevista telefónica con el secretario general de
la ONU, Kofi Annan.
Por su parte, Annan, reconoció que las condiciones
para realizarlas están muy lejos de ser las ideales. “No pueden tener lugar en
un vacío, y los contextos político y de seguridad con que se lleven a cabo son
siempre importantes”, dijo en una conferencia de prensa en Port Louis,
Mauricios. Annan reiteró pronunciamientos anteriores en el sentido de que los
comicios tienen que desarrollarse con la mayor inclusión posible, en alusión a
la anunciada ausencia de sectores sunitas.
La
opinión de EEUU
Por otro lado, el presidente de Estados Unidos,
George Bush, afirmó el domingo en una entrevista al periódico ´The Washington
Post´ que un informe de los servicios secretos hecho público el pasado jueves
alerta de que Iraq se está convirtiendo en el criadero de los terroristas del
futuro. “Soy realista acerca de lo rápido que una sociedad que ha estado
dominada por un tirano puede convertirse en una democracia… tengo más
paciencia que otros”, dijo el presidente.
En la entrevista, Bush
considera que su triunfo en las elecciones del pasado noviembre representa un
apoyo popular a su política en Iraq. Bush no ve razones para responsabilizar a
ningún funcionario o miembro de su gobierno por errores en la planificación o la
gestión de la posguerra.
En contestación a estas declaraciones, el
senador demócrata Edward Kennedy afirmó que “las fuerzas estadounidenses han
caído en un gran embrollo y a raíz de la guerra en Iraq, Estados Unidos ha
creado más terroristas de los que ha eliminado y la amenaza y expansión de Al
Qaeda se ha acrecentado en el mundo”.
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