A la ceremonia central de las exequias del Papa Wojtyla han asistido unas doscientas delegaciones de los principales países del mundo, representantes de las distintas iglesias cristianas y otras confesiones, así como centenares de miles de peregrinos repartidos entre el Vaticano y otras zonas de Roma.
Solemne y multitudinario funeral celebrado en el Vaticano
“Tras la solemne y multitudinaria misa funeral celebrada en la plaza de San
Pedro por Juan Pablo II, el féretro ha sido trasladado a las Grutas Vaticanas,
donde será enterrado bajo tierra a pocos metros de la Tumba del Apóstol San
Pedro. Antes de entrar en el templo, el féretro fue levantado y mostrado al
público, que no cesaba de aplaudir, ondear banderas y gritar “Juan Pablo II,
Juan Pablo II”, y “Santo ya”.
El féretro de madera de ciprés será
precintado con cintas rojas, en la que se pondrán los sellos de la Cámara
Apostólica, de la Prefectura de la Casa Pontificia, de la Oficina de las
Celebraciones Litúrgicas del Papa y del Capítulo Vaticano.
La caja de
ciprés será encajada en otra de plomo de cuatro milímetros de espesor, a su vez
encajada en otra de madera de olmo barnizada. Sobre esta última colocarán un
sencillo crucifijo y el escudo del Pontífice difunto.
Una sencilla
lápida, en la que está escrito en latín el nombre del Papa y cuando nació y
murió, cubre el enterramiento.
Un notario del Capítulo de la Basílica
Vaticana redactará el acta de la sepultura y lo leerá ante los presentes. Juan
Pablo II descansa a pocos metros de la tumba del Apóstol Pedro, al lado de la
tumba de Pablo VI y frente a la de Juan Pablo I.
El funeral abre el
tradicional novenario de misas en sufragio del Papa en la basílica de San Pedro,
que se prolongará hasta el 16 de abril, dos días antes de que comience el
cónclave del que saldrá el 265 sucesor de San Pedro.
Solemne funeral
El decano del
Colegio Cardenalicio, Joseph Ratzinger, dijo durante la homilía del funeral de
Juan Pablo II que los sentimientos que embargan en esos momentos son de tristeza
total, pero también de alegre esperanza y de profunda gratitud. “Tenemos el
corazón lleno de tristeza, pero también de alegre esperanza y de profunda
gratitud. Éste es nuestro estado de ánimo”, afirmó el purpurado alemán, cuyas
palabras fueron acogidas con una fuerte aplauso por los cientos de miles de
presentes en la plaza de San Pedro.
El oficiante del funeral de Juan
Pablo II trazó un perfil del fallecido, resaltando sus años de juventud cuando
era un entusiasta del teatro y trabajaba en una fábrica química (la Solvay),
“circundado y amenazado por el terror nazi”. Recordó cuando fue ordenado
sacerdote, “lo fue siempre hasta el fondo”, dijo, y subrayó que en la frase
“Como el Padre me ha amado, así os amo yo, os llevo en mi corazón” se ve toda la
figura del Pontífice. Agregó que despertó a los hombres de una “fe cansada, del
sueño de los discípulos de ayer y hoy. Levantaos, Vamos, también nos los dice a
nosotros”.
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