Política

Espejitos de colores

Más allá de los elogios y las sonrisas de uno y otro, es improbable que surjan acuerdos que puedan ser tomados en cuenta.

editorial
El jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, expresó el apoyo de
España a la conclusión de los acuerdos entre la Unión Europea y Mercosur, cuyas
negociaciones quedaron bloqueadas hace cuatro meses. En esta línea, Zapatero
subrayó ayer que España y Brasil mantienen una “fértil” relación y que este país
es “enormemente atractivo para la sensibilidad española” y representa un actor
internacional de primera línea que mantiene muy alto el espíritu iberoamericano.


Más allá de los elogios y las sonrisas de uno y otro, es improbable que
surjan acuerdos que puedan ser tomados en cuenta. Brasil siempre se negó a abrir
sus mercados imponiendo un proteccionismo a raja tabla disfrazándolo con el
Mercosur como fachada. Argentina es un caso similar aunque allí el problema es
el comportamiento caprichoso, arbitrario y totalmente impredecible de la
dirigencia política.

El presidente español no puede engañarse respecto a
la naturaleza del Mercosur y su incapacidad para sostener acuerdos en el tiempo.
Detrás de su apariencia a favor del libre comercio, el Mercosur es una apertura
administrada por quienes no quieren competir en serio poniendo como excusa los
atrasos del tipo de cambio o los lobbys de intereses sectoriales. Por eso, lo
mejor que puede hacer Zapatero es aparcar sus afinidades ideológicas y centrarse
en los intereses de las empresas españolas en esas incógnitas tierras.

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