Los viajeros entre EEEUU. y el resto de América necesitarán un pasaporte u otro documento autorizado de viaje a partir de 2008, según una reforma anunciada este martes y que elimina las pocas excepciones que Washington permitía hasta ahora. Se trata del último intento para reforzar la seguridad desde los ataques terroristas del 11 de setiembre.
La medida pretende fortalecer la lucha contra el terrorismo
La llamada “Iniciativa de Viaje para el Hemisferio Occidental” exige a
todos los ciudadanos de E.U., Canadá, México y de las Bermudas británicas que
presenten un pasaporte u otro documento de viaje alternativo para poder entrar
-o volver, en el caso de los ciudadanos americanos- en territorio
estadounidense.
La Iniciativa, presentada por el Departamento de Estado
y respuesta a un requisito establecido por el Congreso cuando el año pasado
aprobó la reforma de la ley de Inteligencia, se aplicará de manera gradual hasta
el 1 de enero de 2008.
Según el gobierno será más ràpido y
seguro
ç Hasta el momento, los ciudadanos estadounidenses y varios
ciudadanos de otros países de América no necesitaban presentar un pasaporte al
entrar en territorio de E.U., sino que simplemente bastaba un documento de
identidad emitido por su Gobierno acompañado, en algunos casos, de documentos
complementarios.
Según aseguró la secretaria de Estado adjunta para
Asuntos Consulares, Maura Harty, el propósito de la iniciativa es simplificar el
número de documentos admisibles y, por ende, hacer más rápido y más seguro el
proceso de entrada en el país.
“Entendemos las implicaciones que esto
pueda tener para el mundo empresarial, así como nuestros países vecinos, que son
importantes socios en esta iniciativa”, explicó Harty, quien aseguró que la
iniciativa cuenta con el consenso del resto de países implicados.
Desde
los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Congreso y las entidades de
seguridad estadounidenses han hecho de la vigilancia de las fronteras una de sus
principales prioridades.
Al aprobar la ley de Inteligencia el pasado
diciembre, el Congreso alertó de esas excepciones como un agujero legal que los
terroristas podrían intentar aprovechar para cometer nuevos atentados en suelo
de E.U.
El subsecretario adjunto para la Seguridad de las Fronteras en
el Departamento de Seguridad Nacional, Randy Beardsworth, subrayó que “nuestra
meta es fortalecer la seguridad fronteriza y acelerar la entrada en E.U para los
ciudadanos estadounidenses y los visitantes extranjeros de buena fe”.
Su
vigencia
La primera fase del proyecto entrará en vigor en principio, tras
una serie de consultas con los ciudadanos este otoño, para el 31 de diciembre de
este mismo año.
En esa primera fase, se exigirán pasaportes u otros
documentos de viaje válidos en los viajes de o hacia el Caribe, las Bermudas
británicas y América Central y del Sur.
Un año más tarde, esos requisitos
se aplicarán a los viajes por mar y aire de o hacia México y Canadá.
A
partir del 31 de diciembre de 2007 esos requisitos se extenderán también a la
frontera terrestre con los dos países vecinos de E.U.
Aunque en
principio el pasaporte será el principal documento, el Departamento de Estado y
el de Seguridad Nacional cuentan con que también será aceptable la llamada
“Tarjeta de Cruce de Fronteras” (BCC, en sus siglas en inglés).
Este
documento, conocido también como “visado láser”, sirve de pasaporte y de visado
a la vez a ciudadanos de México que viajan con frecuencia a E.U desde la zona
fronteriza.
Según el Departamento de Estado, también podrían ser
aceptables las tarjetas Sentri, Nexus y Fast, que en la actualidad se emplean
para facilitar el tránsito fronterizo entre E.U y sus dos países vecinos.
Hasta ahora, a los estadounidenses que hubieran visitado Canadá sólo
necesitaban mostrar un carné de conducir o cualquier otro documento de identidad
emitido por una entidad oficial para poder cruzar la frontera de
regreso.
Del mismo modo, para volver de México, Panamá y las Bermudas
sólo necesitaban un documento de identidad emitido por una entidad oficial y una
prueba de nacionalidad estadounidense -una partida de nacimiento o un
certificado de nacionalización- para cruzar la frontera.
En
correspondencia, los canadienses también podían pasar a su país vecino provistos
únicamente con una licencia de conducir.
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