Washington está inquieto; Rusia y Corea del Sur se muestran escépticos
El gobierno de Estados Unidos activó su sistema de defensas antimisiles como precaución ante el probable ensayo norcoreano de misiles balísticos de largo alcance. Si bien no se han confirmado las intenciones del gobierno norcoreano, lo cierto es que fuentes de inteligencia de Japón, Corea del Sur, Australia y EE.UU., indicaron que Pyongyang había terminado de colocar combustible al misil y que esto era señal de un inminente lanzamiento, probablemente dentro del siguiente mes.
Sin embargo, el Pentágono está siendo muy cuidadoso con la forma en la que caracteriza este paso para que no sea visto como una provocación por parte de países como el mismo Corea del Norte o Irán, que podrían utilizarlo como excusa para justificar sus propia escalada armamentística.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, advirtió que Corea del Norte enfrentará consecuencias si prueba su misil, algo que calificó de “asunto muy serio”. Además, el Consejero de Seguridad de la Casa Blanca, Steve Hadley, subrayó que Estados Unidos no es el único que está advirtiendo a Corea del Norte de que tendrá que asumir las consecuencias, si decide llevar adelante sus planes de lanzar un misil de largo alcance. “Hay muchos actores en este proceso” que “están enviando mensajes a los norcoreanos de que sería una mala idea, de que no deberían hacerlo”, afirmó.
Por su parte, Japón, respaldado por EEUU, ya ha precisado que presentará el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU e invocará la imposición de sanciones económicas si Corea del Norte lanza el misil.
El problema mayor estaría en que el gobierno de Pyongyang insiste en haber desarrollado armas nucleares, pero jamás ha dejado que personas externas las vean. Los expertos americanos creen que Corea del Norte tiene suficiente plutonio para al menos media docena de armas nucleares y que han producido una pequeña pero creciente cantidad de arsenal. Es un misterio si los norcoreanos pueden construir una “cabeza nuclear” lo suficientemente pequeña como para entrar en un misil, pero los expertos dicen que es una posibilidad que hay que tener en cuenta.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha instado a Pyongyang a “escuchar lo que el mundo les dice” y a renunciar a la prueba.


















