Fernández Bermejo es sobre todo un llamativo y estridente señuelo para entretener al PP y atraer su atención hacia un terreno crispado y sulfuroso, a un enfrentamiento deliberado, baldío y nada educativo.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
Viernes, 09 de octubre 2026

Fernández Bermejo es sobre todo un llamativo y estridente señuelo para entretener al PP y atraer su atención hacia un terreno crispado y sulfuroso, a un enfrentamiento deliberado, baldío y nada educativo.
Santi Lucas
Las teorías sobre las razones que han llevado al nombramiento del nuevo ministro de Justicia se reúnen en dos versiones mayoritarias con el común denominador de una bronca, polémica y conocida personalidad del elegido. La primera clave, y la más evidente hasta ahora, es que el Ejecutivo ha querido dar a los órganos judiciales una prueba clamorosa de radicalidad, tiesura y justicia de partido, señal genuina de la factoría de Rodríguez Zapatero, singularmente un aviso a navegantes al órgano de gobierno de los jueces. Se explicaría así que Fernández Bermejo tardara segundos en arremeter dura y reiteradamente contra la legitimidad del actual Consejo General del Poder Judicial. El resero es distinto en otros casos: “A mis jueces, a mis fiscales les dedicaré las leyes que hagan falta”(sic). En este mismo plano estratégico hay que situar la eventual cesión del Gobierno ante Batasuna para que la marca terrorista concurra a las próximas elecciones municipales sin estorbos legales.
Otros observadores se inclinan por la presunción de que Fernández Bermejo es sobre todo un llamativo y estridente señuelo para entretener al PP y atraer su atención hacia un terreno crispado y sulfuroso, a un enfrentamiento deliberado, baldío y nada educativo. Su primera comparecencia parlamentaria, para someterse al control de la oposición, ha revelado una postura consciente y preocupantemente provocadora. La zafiedad con la que contestó a los diputados del PP, entre ellos a Angel Acebes y Eduardo Zaplana, no admite excusa, no tiene precedentes y describe nítidamente un estado de beligerancia y hostilidad incompatibles de todo punto con el cargo que ostenta.
Sea uno, otro o los dos a la vez, los motivos que explican esta controvertida selección ministerial, una conclusión compartida en la opinión pública es que se ha relegado por completo el interés general y la exigencia ciudadana más amplia para disponer de una justicia más rápida, independiente y eficaz en España. Eso no cuenta nada para este Gobierno y ese debería ser, precisamente, el primero y más importante reproche que deberíamos hacerle todos a Rodríguez Zapatero y a Fernández Bermejo, al margen de que sea este último un lenguaraz destemplado, un agitador político sin nivel, un rencoroso desatado o un grosero peón disciplinado del partido socialista.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
// EN PORTADA
// LO MÁS LEÍDO
// MÁS DEL AUTOR/A